David Aniñir, escritor Mapurbe, “Hago poesía para agitar esta realidad”

junio 16, 2026
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Es un lunes lluvioso de la Ciudad de México, David Aniñir camina por las calles de la mayor urbe del Virreinato de la Nueva España con su trutruca en lo alto, desde las afueras de Polilla Librería se escucha el sonido de los más antiguos. Su eco entra por los pasillos y deambula por las estanterías. El Mapurbe entra como witran –invitado– y la palabra comienza a circular. Entre lxs convocadxs se encuentran Susana Bautista Cruz, escritora y docente mazahua, y Jaime Sakäsmä, narrador y ensayista zoque, quienes reciben fraternalmente a David y a nosotrxs lxs pu allkutufes –escuchadores–.

  

  

“Proesia” de David Aniñir
Odiokracia Ediciones- Versión Mexicana año 2026

Los presentadores dan cuenta del contexto de las llamadas “escrituras indígenas”, y el alcance que ha tenido particularmente las últimas dos décadas, en las que ha sucedido una revitalización significativa en la región, “Se trata de un movimiento literario continental que toma como base la escritura en las diversas lenguas originarias y es traducida al español por sus autores». Explica Susana Bautista, a lo que agregó “Para mí fue impresionante escuchar el poema INE, sobre todo porque para los que somos mexicanos, nuestra cédula de registro identitario es el INE, y viene nuestra fotografía. Pensé, entonces, en los poetas mexicanos, en el poeta nahua Natalio Hernández  en su poema, “Caminemos solos”, cuyo título original en náhuatl es «Toselti matinemican», o en Florentino Solano, un poeta mixteco de Guerrero. Varios de los poetas, que yo diría que casi todos, hombres y mujeres, siempre van a hacerse esta pregunta, ¿qué significa ser indio?”, interpela. 

Natalio Hernández – Toselti matinemican / Caminemos solos (náhuatl / castellano)

Quemantica nimachilia / A veces pienso que los indios esperan a un hombre

tehuan timasehualme tichia / que todo lo pueda, que todo lo sepa,

se tlacatl tlen nochi hueli / que ayude a resolver

ihuan nochi quimatl: / todos nuestros problemas.

yehuatl huelis tech maquixtis. 

Inin tlacatl tlen nochi hueli / Pero ese hombre que todo lo puede,

ihuan nochi quimati / que todo lo sabe, nunca llegará;

amo queman asis: / porque vive, camina y se encuentra

ipampa tohuan itztoc, / en nosotros mismos, aunque aún duerma.

tohuaya nemi, pehuaya tlachia, nohua cochtoc.

Florenteino Solano: Ita kuñu yu – La flor de mi cuerpo  (mixteco – castellano)

ra ki’vi va kú yu chi

dicen que soy un idiota

                    ra vílo

                       estúpido

                    ra ikú

                       bruto

chin kua’a ní ka na’a

y un etcétera infinito

ndisu tá kaa

pero cada hora

        tá kii

        cada día

    ta ndiee

      cada fuerza

in ita xá’nu sa’ta yú

una flor crece sobre mi cuerpo

ra yakua ki’ví vílo kití kú

sucio indio bruto bestia

kua’an xá’nu ña baja kalifórnia

baja california progresa  

David Aniñir – I.N.E. (Indio No Estandarizado)

Según el Censo de población y vivienda realizado en Chile
Usted se considera;
Flojo
Hediondo
Borracho
Piojento
Malas pulgas
Aborigen
Cabeza de palo
Incivilizado
Canuto
Delincuente
Precolombino
Post Punx Rocker
Autóctono
Folklórico
Indígena (indigente)
Terrorista
Quema Bosques
Exótico
Ilícito Asociado
Camorrero
Muerto de Hambre
Originario
Desterrado
Natural
Salvaje (Sur bersivo)
Arcaico
Mono Sapiens
Mal vividor
Mal Moridor
Analfabeto
Bárbaro
Inculto
Minoría étnica
Primitivo
Nativo
No nato (siempre kisistes eso)
Polígamo
Guerrero
Indómito
Raza inferior, guerrera pero inferior
Indio kuliao
O
Araucano.

Acepciones nunca consultadas a boca mapuche,
Que otro descalificativo más te queda por nombrar
Racista Fuck Triñuke….
Que te quede claro,
Demórate un poco más y di Mapuche,
La boca te quedará ahí mismo”.

Mapurbe

David Aniñir recitando “Marichiwaneando” en Polilla Librería

La obra de David Aniñir se destaca por su enfoque que problematiza lo Mapuche urbano, resultado del despojo territorial y la migración forzada hacia las ciudades. Su poesía rompe con el discurso que busca dejar lo Mapuche como un ser estático, de forma museística y folclorizante.  Añiñir utiliza recursos como el humor, la crítica social, la autocrítica y la hibridez lingüística mezcla de castellano chileno, mapudungun e inglés, lo que le permite explorar temas de pertenencia, desarraigo, racismo, activismo y resistencia cultural. A esta combinación de elementos la denomina lo “Mapurbe”. 

El ensayista, Jaime Sakäsmä, explica que esta es una forma poco convencional para comprender las escrituras indígenas en el contexto mexicano,  “Abre nuevas puertas para explorar dentro de la literatura indígena y, sobre todo, quienes estamos transitando entre la ruralidad y la urbanización. En México no se suele hablar tanto de indígenas urbanos, aunque, ay, un chingo. O sea, en esta ciudad hay un montón de indígenas urbanos”. 

La escritora Susana Bautista señala que esta posibilidad de enunciar la ciudad desde la perspectiva de lo indígena urbano, es una forma muy potente, y vigente de construir otras lecturas del espacio que habitamos, “Nuestra lectura de la ciudad es otra porque nuestros ojos y nuestra cultura es diferente. Entonces, creo que está bastante bien plasmado en cada uno de los relatos, que pueden ser crónicas, y que, al mismo tiempo, creo que en esta contemporaneidad son textos experimentales en la forma, y eso también es un acierto en la escritura”, comenta. 

Por su parte David Aniñir, destaca la lucha histórica que se ha dado como pueblo Mapuche y como su juventud estuvo marcada por lidiar con la negación de lo Mapuche en el Chile de post dictadura, “somos parte de esa diáspora, del desarraigo, que tiene una línea de tiempo no muy lejana con el tiempo de la lucha, el tiempo del weychan. La llamada pacificación de la Araucanía, fue un tiempo de despojo militar, económico y político, colonial, en todo el territorio del Wallmapu. No solamente del lado chileno, sino también del lado argentino. Allá se llamó la campaña del desierto, y fueron masacres de Mapuche, Puelche. Entonces, venimos de esa historia, con mi ingenuidad de poblador, nacido en la ciudad, y de mapuche, y, bueno, todo lo que es ser un poblador en la ciudad, pues,  ser flaite,  del barrio, y que también vivimos, la época de que no teníamos mucho interés en ser Mapuche, por el fuerte golpe racista, colonial, que lamentablemente, aún se mantiene o se solapa de otra forma. Entonces, era como salir del clóset. Nuestro primer acercamiento, fue cuando se cumplieron los 500 años de colonización y con el levantamiento del EZLN”. 

Agitar esta realidad

Con respecto a su proceso creativo agrega que también hubo que romper moldes además del Mapuche, el ser poeta proleta de pobla, que paulatinamente comenzó a hacer lecturas en peñas y tocatas en los años 90. La propuesta de Aniñir se caracteriza por la experimentación formal: mezcla géneros literarios, utiliza neologismos y jergas urbanas, y juega con la estructura y el ritmo del texto, “Lo que me empezó a gustar de la poesía es que permitía agitar esta realidad y no es una poesía que solo está escrita sino que también la experimento con mi cuerpo. Después me dijeron que eso era performance y yo les respondía que estaba hablando a través de mi cuerpo”. 

Su escritura telúrica, es un punzón que hace hendiduras en las escrituras coloniales, lejos de quedarse en la victimización, la obra propone la reivindicación de la identidad, la celebración de la vida comunitaria y la resistencia a través del arte, el humor y la creatividad. El autor subraya la importancia de no limitarse al dolor histórico, sino de abrir nuevas perspectivas y focos de acción cultural. “Yo digo que esta verdad la inventé porque yo no sé escribir. La manera de contar la imagen tiene sentido, porque es la posibilidad de que el lenguaje active imágenes a partir de las jergas, de la forma de hablar de pobla, lo que hace que surjan palabras que son nuevas. Justamente, el neologismo también es un recurso literario, después yo me di cuenta y dije, pues, eso hago yo” explica el poeta mapurbe.

Marichiwaneando

Su juventud en Cerro Navia, es constituyente en su obra, porque fue ese movimiento colectivo, popular y juvenil, el que permitió que desarrollara su propuesta creativa. En su texto “Marichiwaneando”, cuenta la potencia de la juventud insurrecta, callejera, que baila, goza, resiste al mismo tiempo que se rebela contra la herencia dictatorial. En ese movimiento popular periférico se conoce con Aldo Asenjo, popularmente conocido como “El Macha”, vocalista de varios proyectos musicales entre los que se encuentran –entre otros–, “El Bloque Depresivo”, “Chico Trujillo” y “La Floripondio” conjunto musical que surgió en esa escena de resistencia de punk rock del Chile de los años 90. Aldo Asenjo, “El Macha”, comenta al respecto, “Con el David, nos conocemos hace 30 años, en la locura de las tocatas, en el Marichiwew Rock y yo venía de la quinta región no conociendo nadie en Santiago, así que los Aniñir me hicieron sentir acompañado”, señala.  

El Macha” y músicos amigos del proyecto
“La última selva” tocando temas de “La Floripondio”

Para cerrar compartimos un extracto de “Marichiwaneando”, que es parte de los relatos que componen el libro “Proesía”: 

“Una embriaguez cinestésica se tomaba el parque. Animaba el Luis Dubó y sus performances tematizadas introducían la presentación de cada banda y el concepto se nutría de arte visual y montaje escénico.

Odiókratas, con su incipiente apuesta poétika-ma-pu-musik, subieron al escenario. El Painén, el Beto Huenul, los hermanos Llancaleo, el Rallimán, y otros improvisando el awante. Hasta el guatón Cristián y la perla negra de la Mariel, que puso el influjo del amor odiokrático a la orgánica, atinaban a tocar el trompe. The Ryal pu Ulkantuchefe. Era una bravata de sonoridades mapuchonas auténticas, originarias, de Cerro Navia oee, siiiiii.

La weá salió bakán y el disfrute lo hicimos con jote. Se venía el turno de La Floripondio mientras descargaba su artillería Sinergia, rockers con identidad e ingeniosa lírica directo desde Recoleta. El vocalista le ponía weno. Era una bestia descargando su ácida hilaridad y en el bajo, las contorsiones sonoras con guiños a Primus.

La cagá y media iba en flor, todos sedientos. Al toke las chelas, el jote, los cuetes y otros subvicios. Todos amontonados a la botillería de nuevo. Los pacos en la comisaría del tefren estaban con el medio cogote viendo a la masa rockers y querían que puro terminara el weveo.

—Está lloviendo vino conchetumaree! —entró gritando el Macha al escenario, mientras una tenue llovizna recibía a la banda. Se prendieron las luces con «Matar al presidente» y el desborde fue total. Saltos mosh, los weones arriba de las cabezas, puras mantarrayas a la llovizna. La noche crispaba riffs, tambores y lluvia. Quedó la embarráh”.

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A propósito de “Matar al presidente” dejamos un extracto del Bonus Track del libro “Proesía”, el poema llamado “Perro Muerto” dedicado a Sebastián Piñera. 

“Te limpian la imagen y el funesto legado de la Revuelta

Declarando la guerra alienígena

La mutilación de ojos dejó a la Luna en sombras

Te fuiste sin pagar, hiciste Perro Muerto

Vuela bajo, bien bajo, braceando fuego abajo

Pues en el cielo no hay Mano pa’ Vo

Protegidas las llaves secretas de la bóveda celestial

dijo un canuto Flayte en la puerta giratoria de la Justicia

No hay mano pa´ Vo en el Wenumapu, ni el WenuLewfu

Caíste bajo, te cociste

Cooperaste como nunca lo habías hecho

Vuela bajo rumbo al Ranco Profundo

La única ley que no evadiste fue la gravitacional

Así que vuela hacia abajo Minche Mapu”.

AUTOR/A/ES
POR 
Erick Valenzuela Bello
Bárbaro de jornada completa, de baja ralea, tornatraz, tenteenelaire, subalternizado, champurria, permanentemente vigilado, sobre todo en supermercados y aeropuertos.
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