Entrevista a Carlos Segoviano, curador de la exposición “Un lugar de ambiente”

Es difícil pensar en una personalidad más icónica, transversal y popular para Latinoamérica que la figura de Juan Gabriel. Este año se cumple una década del fallecimiento del divo no solo de Juárez, sino de toda la región, y para el curador y doctor en Historia del Arte, Carlos Segoviano, es también una oportunidad para establecer un cruce entre la carrera artística de Juan Gabriel y las propuestas artísticas de las disidencias sexuales.
La muestra llamada “Un Lugar de Ambiente” se realiza en el marco del trigésimo noveno Festival Internacional por la Diversidad Sexual FIDS, y su exhibición es en el Museo Universitario del Chopo. Carlos Segoviano reflexiona al respecto: «La expansión y el crecimiento de la carrera de Juan Gabriel corren muy en paralelo con la visibilidad que alcanza la comunidad LGBTIQ+, no solo en México, sino en Latinoamérica.»
Te invitamos a adentrarte en esta exposición por medio de la entrevista realizada por nuestro reportero fan de los lugares de ambiente, Erick Valenzuela Bello.
«Un lugar de ambiente»
Desde 1982 se realiza la Semana Cultural Gay, actualmente llamado el Festival Internacional por la Diversidad Sexual FIDS y una de las actividades en el marco de su 39.ª versión en el Museo Universitario del Chopo es la exposición «Un lugar de ambiente: Legado y disidencia». La muestra curada por Carlos Segoviano es un viaje por diferentes entradas a las propuestas y resistencias que se han dado desde las disidencias sexuales.
Para Carlos, se trata de un montaje entre la vida y obra de Juan Gabriel, destacando su relevancia no solo como artista icónico de México y Latinoamérica, sino también como símbolo de la visibilidad y luchas de la comunidad LGBTIQ+. La exposición busca celebrar el talento de Juan Gabriel y, paralelamente, abordar los prejuicios, censuras y desafíos enfrentados tanto por el artista como por las disidencias sexuales y de género a lo largo del siglo XX y el primer cuarto de este.
Comenzamos la conversación en la entrada de la muestra; al lado derecho hay un hermoso trabajo de arte textil de dos piezas inspirado en el traje de presentación en el Museo de Bellas Artes de 1991 y a la izquierda un retrato de Juan Gabriel. Sobre ese fondo le pregunto por la conjugación entre los 10 años de la muerte de Juan Gabriel y la exposición: “En este caso, se decidió que fuera Juan Gabriel, que es un personaje sumamente famoso, no solo en México, sino en Latinoamérica, especialmente porque mucha gente no había caído en cuenta de que se había cumplido una década de su fallecimiento. Quizás un personaje que tenemos tan presente por sus canciones que en cualquier reunión o centro de espectáculos, se escucha y pareciera que no nos hubiera dejado”.

Erick Valenzuela (EV): Pareciera que no hubiera muerto…
Carlos Segoviano (CS): Así es y en ese sentido, cuando se me hace la propuesta de tocar el tema Juan Gabriel, yo estaba haciendo justamente una revisión de diversos programas del FIDS, y caí en cuenta de que la expansión y el crecimiento de la carrera de Juan Gabriel corre muy en paralelo con la visibilidad que alcanza la comunidad LGBTIQ+, no solo en México, sino en Latinoamérica. Es decir, Juan Gabriel comienza a despegar su carrera en los años 70, y justamente en el final de los setentas sucede la primera marcha en México, y eso da pie a que luego en los ochentas haya todo un cambio. En las marchas incorporan mucha más identidad; viene el mismo Juan Gabriel, que deconstruye ciertas formas como la figura muy masculina del charro. Entonces, me parecía que la muestra, además de celebrar el talento de este artista, podía correr en paralelo a los prejuicios, censuras y luchas que tuvo que tener tanto este artista como la propia Comunidad.
EV: Y haciendo un balance de la última década, porque Juan Gabriel “fallece” en 2016. ¿Sientes que desde el 2016 a esta parte, en términos sociales, culturales, ha habido algún tipo de transformación en esta sociedad mexicana? En esta sociedad mexicana “conservadora”. También es una de las sociedades de Latinoamérica donde hay una mayor tasa de crímenes por razones de odio.
CS: Es la segunda.
EV: Exacto,¿sientes que hay una oportunidad distinta, por ejemplo, para plantear esta exposición desde la perspectiva de las disidencias, y no solo Juan Gabriel en tanto artista?
CS: Bueno, algo que me parecía importante y que quería que quedara como muy presente en la muestra es que también es una exhibición intergeneracional. Te vas a encontrar artistas previos a Juan Gabriel, algunos que corren, este, en los mismos tiempos en que él alcanza el éxito, y bastantes chicos contemporáneos, algunos incluso muy jóvenes. Y, en ese sentido, creo que algo que sucede en la Comunidad, y además de diversas identidades: hay hombres y mujeres trans, y personas lesbianas, hay mayores colores del arcoíris.
En ese sentido, me parece que en los últimos años, si bien hay una mayor sensibilidad, visibilidad e incluso accesibilidad a la posibilidad de vivir desde la disidencia, sí hay una especie de ruptura entre las generaciones. La parte militante más vieja suele siempre recriminar que los jóvenes ya no están tan politizados. Pero aunque vivamos lo político desde diversas trincheras, a final de cuentas, las luchas y los deseos, alcances, utopías, siguen siendo muy similares. Obviamente, cada uno en contextos distintos, pero por eso me parecía importante volver a reunirnos. Me parece que es importante como volver a abrir el panorama y darnos cuenta de que, a pesar de las agendas diferentes, hay un sentido de unión.

EV: Y con respecto a las geografías, el centralismo de la CDMX y esta relación entre cuerpos, disidencias y territorios, ¿qué propuestas se incluyen?
CS: La Ciudad de México es una capital multicultural que precisamente hoy día es foco o faro del mundo por la justa futbolera mundialista y no tiene la misma situación que el resto del país. Particularmente, por eso la figura del éxodo también era clave, porque él viene del norte, y el norte es quizás la zona más masculina del país. Es esta imagen del rancho, de la hacienda, del hombre viril que necesita trabajar el campo y a los animales. Entonces, por eso también la exposición explora estas otras identidades que tienen que ver también con otras geografías.

Por ejemplo, también está Nelson Morales, que tiene unas fotografías de la comunidad muxe de Oaxaca, que son considerados como un tercer género; mucho antes de que nosotros pusiéramos las letras del LGBTIQ+, elles ya se consideraban como una otra opción de vida. También hay gente del Estado de México, como Mar Coyol, que está pegado a esta ciudad, pero hay grandes zonas rurales donde aún no hay los mismos sistemas de salud, de educación y de vida. De hecho, algunas personas utilizan más las aplicaciones como el Grinder, no para establecer coitos efímeros, sino para poder hablar con alguien de su propia identidad, porque no hay esas posibilidades de ir a la plaza pública y tomarte de la mano, darte un beso, porque te van a linchar. También tenemos gente de Querétaro, que sigue siendo el centro del país, como Lechedevirgen, pero que es un estado conservador que lleva más de 3 o 4 décadas ganando el partido conservador.

También hay gente de Jalisco, que es otro estado conservador, también hay artistas de Aguascalientes. El más joven de ellos, el de los cuadros más grandes, Ángel Cammen, que es de Monterrey, pero su familia proviene de Coahuila y su abuela de Zacatecas, entonces, eso es al norte del país. Vaya que bastante explorado está el país. Es un país muy grande, sin duda, más de 30 estados, pero digamos que entre 8 o 9 estados repartidos por toda la república están visibles en esta muestra.

EV: Y volviendo a Juan Gabriel, está el reconocimiento masivo y la autoidentificación como el Divo de Juárez, pero sabemos que es michoacano. ¿Cómo están presentes Michoacán y Juárez en la muestra?
CS: Juárez, claro, al final puedes encontrar la foto del mural que existe en Juárez, en la calle donde precisamente estaba el Noa Noa, que además es el inicio de la carrera de Juan Gabriel, el título de una de sus canciones más conocidas; y, de hecho, el título de la propia exposición deriva de esa canción sobre “Un lugar de ambiente”, ¿no?
EV: Sí, también vi que está Caiozzama, con su obra que está en Juárez.
CS: Así es.

«Lo que se ve no se pregunta»
EV: Antes de entrar, me gustaría hacer una foto acá, que me parece que quedaría muy bien el título contigo. Además, me encanta que la muestra comience con este traje de lentejuelas.
CS: Son dos artistas – Terry Holiday, (la chamarra) e Israel Mora (la falda) – que están reinterpretando la chaqueta icónica que Juan Gabriel utilizó en la serie de conciertos en los años 90 en el Palacio de Bellas Artes. Son muy polémicos porque el eje conservador mexicano, precisamente, consideraba que el Bellas Artes, el gran palacio de mármol, era un espacio para la antes mal llamada alta cultura, y Juan Gabriel no solo ingresa con estas exploraciones de identidad heterogénea, sino que, al mismo tiempo, introduce la música popular. Entonces, es una gran ruptura.
EV: Te quería preguntar por una frase que hay en la muestra que dice: “Su legado, siempre en nuestra mente, se revela como una fuente de inspiración, autenticidad y cuestionamiento en un contexto global que parece replegarse, una vez más, hacia la opresión y la censura”. ¿Qué estrategias han sido necesarias para sortear esa opresión y esa censura? Pensando también en los esfuerzos, las altas coordinaciones con distintos grupos o artistas, los permisos y derechos que se han realizado para materializar la muestra.

CS: Bueno, sobre todo, la opresión y censura se refiere a la opresión y censura que vieron Juan Gabriel y la Comunidad. Afortunadamente, el FIDS tiene esta sinergia ya desde hace 39 años. Siempre habrá fricciones y condiciones, Juan Gabriel; al final de cuentas, es un personaje público, pero, al mismo tiempo, tiene una sucesión de derechos en la familia que siempre hay que cotejar. Y, además, hay una gran situación con él, que es el hecho de que en algún momento de una entrevista se le pregunta si es homosexual, y él contesta que “lo que se ve no se pregunta”.
Entonces, algo que para mí era muy importante era tener mucho respeto con el propio manejo que tuvo de su orientación sexual, pero lo que sí ni él ni nadie puede negar es su expresión de identidad: un rango de voz muy particular, una actuación muy histriónica, una serie de letras muy melancólicas, que todo eso ha sido absorbido iconográfica y musicalmente por la Comunidad como un santo patrono o un ícono de la misma. Entonces, sobre todo, lo que procuramos todo el tiempo fue cuidar esa parte, centrarnos en la expresión de identidad de Juan Gabriel, y cómo esta había sido afectada en su momento y, al mismo tiempo, retomada por la propia Comunidad.
EV: Sí, eso está muy logrado y cuidado en la muestra. Pensaría que un buen contrapunto justamente es en el inicio de la exposición, con respecto al rol de la prensa en los años setenta y ochenta Que realmente no sé si la prensa ha cambiado mucho desde entonces hasta ahora, pero creo que paulatinamente, muy de a poco les artistas pueden situarse desde otro lugar de enunciación pública, aparentemente.
CS: Sí, en ese momento había también un gran control del espectáculo por un cierto monopolio televisivo y además, lo curioso es que las revistas que tú estás viendo aquí, hablando de Juan Gabriel, muchas de ellas también, algunos de sus números los dedicaban a arrestos o burlas sobre la Comunidad. Entonces, son referentes hemerográficos que la Comunidad conoce desde el oprobio, precisamente contra personas por su orientación o su expresión de identidad, pero que, en este caso, está Juan Gabriel. Entonces, digamos que para el público mexicano es muy fácil reconocer que estas revistas eran las mismas, donde salíamos nosotres desde otro lugar.
Brillo, morenidad y resistencia
EV: Lo paradójico es que esta entrevista es para una revista, una revista digital que se llama Raza Cómica, y hemos escrito ya varios textos, artículos, análisis sobre la vida y obra de Juan Gabriel, y bueno, haciendo cruce entre varios textos, hay cosas que nosotros enfatizamos. Por ejemplo, la propuesta estética, y parafraseando a Carlos Monsiváis, de hacer brillar su morenidad, que es también un lugar en el cual buena parte de Latinoamérica nos podríamos reconocer, como un lugar que es un intersticio, que es un cruce de varios puntos nodales y de resistencias, desafiando el canon estricto, patriarcal, parco, impoluto y aquí, dentro de la curatoria, también conviven esas miradas, esos cruces de lo abigarrado, de lo kitsch, de lo barroco.
Y te quería preguntar puntualmente, porque aquí están los trabajos de Fabián Cháirez, Ana Segovia, Armando Cristeto, ¿cómo se articula visualmente este quiebre de la masculinidad tradicional y la dignificación del cuerpo disidente?, y desde la perspectiva de la historia del arte, que es tu campo, ¿cómo se resemantiza el melodrama, la lentejuela, el brillo al entrar a este espacio del museo?

CS: Sin duda, creo que esta es una parte muy potente de la exposición, porque precisamente toda la resignificación de la masculinidad es un tema que ya veníamos manejando en algunas otras exposiciones, tanto colectivas como individuales, artistas que, además, han sido muy polémicos en ese posicionamiento, como ha sido el caso de Fabián Cháirez, en lo más contemporáneo. Pero también de otros periodos, un Armando Cristeto también ha tenido que ver temas como el condón, algunos personajes de las revistas de ejercicios. Me parece que, precisamente, teníamos toda una genealogía de cómo se ha deconstruido esa masculinidad muy marcada en México, muy perenne aún, desgraciadamente, sobre todo en los lugares del interior del país, en donde el tipo de comportamiento o vestimenta sigue muy situado. El deber ser sigue muy marcado ahí.
En ese sentido, me parecía que en este collage que hicimos de imágenes te encuentras artistas trans, homosexuales, no binarie, que todos ellos, desde sus agendas, están precisamente reconstruyendo qué es la identidad, sin necesariamente asumirse ni como homosexual ni como hombre, simplemente, y reutiliza. Particularmente, pues, ejemplos de Javier de la Garza o Julio Galán, por ejemplo, también, no lo puse acá porque ya era bastante, pero en la otra sala está Nahum B. Zenil. Son esos grupos de los años 80 que se vuelven a preguntar, ¿qué es el arte mexicano desde lo figurativo? Pero, por ejemplo, ¿cómo se puede ser católico y al mismo tiempo homosexual? ¿Cómo se puede ser un varón y al mismo tiempo utilizar lentejuelas? Entonces, creo que estos artistas eran muy importantes, referentes contemporáneos a Juan Gabriel, y luego estos artistas que están creciendo en estas épocas más cercanas a nosotros, pero que nacieron seguramente entre los años noventas, como Leche de Virgen, Javier Cháirez, y los más jóvenes, como Ángel Cammen, ¿no? Que es el que, precisamente, pues, son jóvenes que ya están viviendo desde otro momento, pero que se siguen preguntando esas mismas cosas, ¿no? O sea, el maquillarse, el construir una identidad desde otros parámetros que creo que se siguen cruzando.
Entonces, para mí me pareció bien interesante juntar muchas de estas imágenes, que algunas son, pues, creo que ya parte de la genealogía de la plástica, no quiero decir que haya una plástica como tal desde las sexo-disidencias, pero sí se ha establecido ya toda una genealogía alrededor de ella. Entonces, tienes artistas tan marcados como Julio Galán. Hasta otros que ya se han vuelto icónicos, como Fabián Cháirez, y otros como Ángel, de los que yo estoy seguro de que será uno de los artistas en el porvenir del que estaremos hablando constantemente. Y, bueno, también hay otras imágenes bien interesantes, como la de los dobles de Juan Gabriel.

Esta serie de Juan Pablo Medina, que además fue ganadora en el centro de la imagen, y que te habla de cómo, precisamente, este personaje se vuelve parte también de estas reconstrucciones de la identidad desde la otredad, y por eso no le permitimos morir. Por eso es tan raro pensar que ya pasaron 10 años cuando sigue tan presente, cuando, de hecho, en algún momento donde entra el programa público tendremos un concierto de los dobles.
EV: ¡Ah, increíble vendré!
CS: Entonces, esa pervivencia de Juan Gabriel también habla de la propia pervivencia de la Comunidad, porque algo que peleamos mucho cuando no se hizo la inauguración formal hasta hace unos días fue que este es un espacio ganado que sí se ha gestionado justamente con la dirección de la universidad, del propio museo, pero que para la Comunidad es muy importante esta exposición y que, por lo tanto, así como sigue presente Juan Gabriel en el imaginario Latinoamericano, también así lo estamos la Comunidad y seguimos peleando porque, además, sigue habiendo muestras en las que desde la plástica también estamos presentes.
Cárcel, censura y oprobio
EV: Esta es una pregunta que tal vez tendría que haberla hecho antes, pero en lo modular, ¿cómo se ha pensado la muestra? ¿Cuántos módulos tiene? ¿Cuáles son? ¿Cómo se plantea la idea de la transición entre un espacio y otro?
CS: El primero tiene que ver con todo el cuestionamiento, la censura y el oprobio hasta los encarcelamientos, particularmente porque Juan Gabriel pasó por dos palacios. Por un lado, está el Palacio Negro de Lecumberri, que es la cárcel más icónica dentro de México, donde se encarcelaron a personajes justamente de la comunidad LGBT, algunos previos a Juan Gabriel, como es el caso de Manuel Rodríguez Lozano, que pintó el icónico mural de “La Piedad en el desierto”, hoy ya desplazado al Palacio de Bellas Artes, que es el otro gran palacio al que asiste Juan Gabriel. Entonces, por eso me parecía que el juego con Lozano era fundamental, porque los dos pasaron por esos mismos lugares. Pasaron del Palacio Negro al Palacio de Bellas Artes.

Luego tenemos otras fotos, incluso también contundentes, como las de La Choringa y La Angostita, que son fotografías en la cárcel de Belén, una previa a la de Lecumberri. Estas son de las primeras documentaciones fotográficas que se hicieron de gente encarcelada, porque antes eran registros, este, literarios o descripciones.
EV: Sí, eso me recordó mucho al trabajo que ha hecho María Galindo en Mujeres Creando de Bolivia, que también va al archivo judicial para encontrar primeras documentaciones fotográficas de disidencias y justamente es el archivo de la cárcel. Pareciera que el primer registro público al que se tiene que acudir es el archivo penitenciario. Me parece que también ahí hay un puente de encuentro con esta muestra, porque ¿en dónde vas a encontrar otro registro visual antes, cuando existen identidades y orientaciones negadas?
CS: Totalmente, de hecho, estas imágenes están tanto en la fototeca del INAH como en el Archivo General de la Nación, pero todavía ahí hay una cuestión de archivología que hay que revisar, porque muchas de ellas están marcadas como homosexuales en la cárcel, y en ese momento hay varias personas trans que están encarceladas en el Lecumberri, que es una casa para varones. O sea, ahí hay una cosa de agresividad y de violencia muy fuerte que los propios registros archivísticos no han reflexionado.
Entonces, hay pocos registros de la propia Comunidad, porque no quería que se supiera quiénes pertenecíamos. Vivían una doble vida en ese sentido. De hecho, la imagen de Juan Gabriel con Monsiváis, si bien ninguno de los dos fue abierto sobre su orientación sexual, habla muy bien de lo que Braulio Peralta, cuando escribió sobre Juan Gabriel, refería al clóset de cristal, lo que se ve, no se pregunta.
EV: Qué pensaría es además una forma de habitar la vida pública,sobre todo del star system de esa época, que, en general, ninguno, abiertamente, hacía esa reivindicación. O sea, pienso en Daniela Romo, Chavela Vargas, Ana Gabriel y que en su mayoría tenían redes de apoyo entre sí.
CS: Por supuesto, y bueno, de este lado, por ejemplo, tienes unas reinterpretaciones contemporáneas de Mar Coyol y de Santiago Mora que es de Guadalajara, que están retomando fotos precisamente del Archivo General de la Nación, de gente que fue a Lecumberri, pero que son fotos en blanco y negro. Entonces, ellos deciden incorporar el color, porque algo que sucede con la Comunidad, sobre todo lo vemos en la marcha, a diferencia de otras manifestaciones, es que, si bien hay una gran politicidad y hay una serie de recriminaciones, también hay mucha fiesta. Parte de nuestra dignificación tiene que ver con hacernos visibles, porque justamente no nos han querido ver, pues nos vamos a hacer muy presentes.

EV: Como lo que decía sarcásticamente Pedro Lemebel cuando imitaba a quienes lo criticaban: ¿Pero por qué se te tiene que notar tanto?
Claro, de hecho, ahorita en el Museo de Arte Moderno tenemos una copia de “Las dos Fridas» de Lemebel y de Casas – Pedro y Francisco, respectivamente –, y, precisamente, en el contexto del mes del orgullo. Pero, bueno, me pareció también interesante esto, y justo este módulo sirve como una especie de entrada al rito luctuoso de Juan Gabriel, en el Palacio de Bellas Artes. Él logra cantar dos veces en el Palacio de Bellas Artes y luego, como los grandes personajes de México, se le rinden los homenajes luctuosos en ese palacio que no a cualquiera sucede.
Divas y Mariachis Rosas
CS: El segundo núcleo tiene que ver con la nobleza ranchera o los mariachis rosas, una masculinidad que viene del norte, que es de donde viene Juan Gabriel. Por eso la obra de Ángel Cammen en el tractor, viajando precisamente. Es muy probable que Juan Gabriel haya hecho ese desplazamiento, como muchos de estos artistas, por ejemplo, Mar Coyol tuvo que desplazarse precisamente a la Ciudad de México para poder vivir su identidad con mucha mayor libertad.
Finalmente, el último núcleo tiene que ver con las divas, con las «queridas», haciendo alusión a una de las canciones de Juan Gabriel, porque creo que algo muy importante que yo llevo reflexionando en una serie de escritos y otras exposiciones es el tema de la vejez dentro de la Comunidad. O sea, a la heterosexualidad ya le da un pavor. Al menos, tienen como este respiro de pensar que los hijos les van a cuidar. ¿Y qué pasa con los que no tienen hijos? Tenemos que empezar a cuestionarnos y a ser más sensatos; si no hacemos redes de empatía, unión, sororidad, en las que nos cocuidemos, va a ser muy difícil.
Por eso a mí me parece que Juan Gabriel no solo les regaló estas canciones a estas mujeres a las que les cambió la carrera, por ejemplo, a Rocío Dúrcal, Ana Gabriel, que se diga Daniela Romo, y tantos otros artistas con los que cantó o que les dio canciones, que, al mismo tiempo, eran su familia. Es otra manera de la familia extendida, la familia elegida.

Y, además, nos lleva a otro punto, siempre se habla de Diego Rivera y de otros muralistas, pero Roberto Montenegro es otro muralista homosexual que pinta un San Sebastián en el centro de un mural en el Museo de las Constituciones, vive una cancelación y se lo hace quitar. Le hacen que pinte un hombre más masculino, porque, además, ahí despacha las grandes conferencias el presidente de México, que era un macho revolucionario del norte, otra vez el norte, Obregón – Álvaro –, y me gusta mucho porque hice este juego con Juan Gabriel y María Félix, y con las compañeras, feministas y lesbianas. Dando cuenta de cómo Juan Gabriel ha acompañado y de cómo nos hemos acompañado los diferentes cuerpos e identidades.

“Felicidades a toda la gente que está orgullosa de ser como es”
EV: Sí, lo de María Félix en este montaje quedó muy de la santa patrona de Juan Gabriel…
CS: De hecho, Alejandro Barreto, que es de Aguascalientes o que reside en Aguascalientes, hace una reinterpretación de Sor Juana Inés de la Cruz, que tiene su medallón con San Miguel, pero en realidad aquí el ángel es Juan Gabriel y en el medallón es Rocío Dúrcal.
También es importante visibilizar que a Juan Gabriel, en los últimos años de su vida, se le cuestionaba mucho por el tema de sus hijos, que si eran él o no eran él y, a ver, quien te cuida, quien te procura, quien te quiere, quien te cría es tu familia, y no podemos seguir pensando en estos esquemas binarios de que solo papi y mami son los únicos que pueden generar familia. Puedes haber crecido con la abuela. Por eso también las imágenes donde está con su madre, que tuvo una relación muy difícil; la mamá, de hecho, lo mandó a un internado, y después él rehace esa relación, se la llevaba de viaje, le compraba cosas. La mamá no sabía, o se sentía tan incómoda porque ella no fue tan buena madre y tenía un gran hijo.
Por eso también, por ejemplo, la imagen de Santy Mito con su abuela, que es la del centro, también en ese poder.
EV: Esa foto es muy hermosa, de mis favoritas de la muestra, de hecho.
CS: Me parece que esa foto de Santy Mito, con el paso del tiempo, va a ser una de las más icónicas de la Comunidad. Luego bromeo con Santi, porque le digo: «Es que ya de ahí no has podido hacer otra cosa, tan potente». Es que me parece que es poderosísima y Santy es un chico que está en los 30 años.

Y bueno, lo que te decía es justamente sobre el tema de sus hijos; lo puse justo con esta otra serie que me parece también súper hermosa y potente, que son de las familias diversas de Óscar Sánchez Gómez. Es decir, hay otras maneras de establecer familias, de querernos, y son esas fronteras que a veces no queremos ver, y que por eso terminamos con la imagen de Juan Gabriel en la frontera, y con esa frase del mural de “ Felicidades a toda la gente que está orgullosa de ser como es”. A mí me llega mucho, porque yo crecí con una madre católica y un padre de izquierda rojo, como dice él.
Entonces, era muy difícil para ellos entender que su hijo no era heterosexual. Pero recuerdo que algún día mi papá, en su imposibilidad de comunicar, pero sí de quererme, me llegó a decir: «Nunca permitas que alguien te haga sentir mal por quien eres». O sea, nunca utilizó el término, eres gay, eres homosexual, esto o lo otro, pero ahí me dijo todo. Cuando vi el mural de Juan Gabriel, me di cuenta de que tenía ese mismo sentido.
EV: Las diversas formas de querer y sentir están muy presentes en las letras de las canciones de Juan Gabriel…
CS: Siempre estaba eso. El orgullo, el cariño, mucha melancolía, sí. Creo que muchos hemos crecido con esa melancolía del no ser desde el deber ser hasta que te das cuenta de que simplemente hay que ser y eso es muy lindo.

Por eso también al centro está el vestido Rocío Dúrcal, justamente que hace juego con las musas, con las divas. Bueno, creo que son los tres temas generales más importantes que queríamos tocar. Obviamente, Juan Gabriel sí pudo haber sido visto desde diferentes perspectivas, pero pensando que es una muestra para la Comunidad, que justamente en la inauguración en este mes es también un punto de reunión este museo, pues, una muestra para nosotros. Juan Gabriel simplemente era una posibilidad para hablar de la Comunidad, de las problemáticas, de las situaciones, como te digo, de las cosas que debemos seguir pensando.
EV: Por último, para cerrar, ¿qué conversación o debate esperas que genere “Un lugar de ambiente”?
CS: Bueno, primero, el debate que ya generó fue por una cuestión administrativa, de derechos, que todavía estaba ahí poco claro si se podía utilizar el nombre y la música de Juan Gabriel y demás; no terminó por aperturarse, bueno, no terminó por inaugurarse, aunque sí se aperturó la exposición del 28 de mayo, y eso generó un gran reclamo de la Comunidad y a mí me encantó, porque aunque sí nos puso, sobre todo, a las autoridades del museo como en cierto lugar a la defensiva y de incomodidad, al mismo tiempo me pareció importantísimo que la Comunidad una vez más se manifestara y dejara claro que este es un espacio ganado, que esta es una muestra que año con año nos convoca y que necesitamos seguir teniéndola presente. Y, en ese sentido, yo esperaría que fuera un espacio en donde no solo, como decimos ahora, los jochis nos reunamos, sino que también dé pie a que otras personas de otros espectros, de otros intereses, de otros lugares vengan. Y algo muy notable es que, por desgracia, este museo no está en el circuito del centro o en el de Chapultepec, que permite más visibilidad a esos museos.
Creo que algo que hemos ganado mucho con esta muestra es que es el momento en que más visitas tiene este museo. Entonces, da la oportunidad de que Juan Gabriel se discuta al mismo tiempo con Nahum B. Zenil y pronto se van a presentar las Yeguas del Apocalipsis – Pedro Lemebel y Francisco Casas – también. Entonces, creo que el Chopo también se enaltece y se posiciona como este lugar, que gracias a la primacía de la muestra de la Semana Cultural Lésbico-Gay o el Festival Internacional por la Diversidad Sexual, también le ha permitido que se posicione precisamente como un espacio de las disidencias.
Me ha tocado, cuando hago este tipo de exposiciones, que de repente llegan las familias y los chicos encuentran la seguridad para hablar de estos temas cuando a veces en casa es más complicado. Entonces, yo también creo que el espacio del arte es también un espacio de seguridad, y ojalá les permita a muchos y a muchas encontrarse aquí. Incluso, el día de la marcha lo ocupan como un espacio donde puedan venir a prepararse, vestirse, acomodarse para comenzar la marcha, y porque creo que eso, el Chopo, al final de cuentas, es una red de seguridad y, pues, una cultura que se monta de estos muros. Hay mucho por hacer, hay mucho que seguir peleando, y creo que desde el arte, desde los que nos hemos posicionado, desde el activismo, creo que es un poco lo que podemos ofrecer.




