No necesito disfraz, aquí está mi carta (o estaba). Sobre las nuevas portadas de los libros de Pedro Lemebel

junio 28, 2026
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Luego del lío judicial de las herederas de Lemebel por la disputa de los derechos del autor, Seix Barral vuelve a imprimir sus libros, pero con unas portadas distintas a cargo del ilustrador Santi Nam. De la mano del archivo y de un diálogo con quien fuera agente literaria y amiga del autor, Jovana Skarmeta, Diego Armijo se aproxima a una dimensión de importancia para Lemebel que parece estar siendo pasada por alto: la visualidad de sus libros.

En 2006, por un viaje de promoción por distintos países, Pedro Lemebel estuvo de paso a San Francisco.  En esa estancia, busca en sus calles el ritmo Beat y llega a la mítica librería City Lights. Entre los libros exhibidos en sus estantes encuentra uno de su autoría. Se trata de la traducción al idioma gringo de su novela Tengo miedo torero (2001) que, para asuntos de versión, lleva como título My tender matador. Su portada es una pintura donde se distinguen dos figuras bailando un tango.

—Me acuerdo que se rió mucho de la traducción del título en inglés que era My tender matador. El Pedro dijo, «niña, esto parece Mi pobre angelito» — comenta Jovana Skarmeta.

Fue junto a ella, quien en ese periodo trabajaba como su agente literaria, que Lemebel entró a la librería. Fue Jovana quien, además, le sacó una foto con el libro en sus manos.

Este episodio sirve como ejemplo para entrar a la relación de Pedro Lemebel con las portadas de sus libros, en el caso, como la edición en inglés, cuando él no decidió qué se ponía sobre la cubierta. Jovana Skarmeta, su amiga, su agente, nos puede ayudar a entender, de manera más profunda e íntima, la relación que tenía el autor al elegir sus portadas chilenas -si se puede decir- las originales.

¿Cuál era la relación de Lemebel con la búsqueda de sus portadas?

Pedro era un escritor pero también un artista visual. Tenía una relación muy importante con sus portadas. Las portadas de Lemebel nunca quedaban al arbitrio del editor de turno, sino de lo que él quería, tanto en Anagrama, como en Random House —el caso de Adiós Mariquita Linda (2004)—, como en todas las portadas en Seix Barral.

—¿Eso convierte a las portadas en parte de la obra?

—Sí, porque yo creo que más que la foto, es el concepto visual que él hace de la portada. La mirada de Pedro era bien particular, piensa en el contenido del libro y también en el libro como objeto. Incluso se permitía poca edición en el sentido que él tenía claridad, por ejemplo, no sólo de la portada, sino en qué parte del libro quería que fueran las fotos. Por ejemplo, en Serenata Cafiola (2008) las tiene en la mitad y no hay otras en el texto. Eso es una idea de él.

En el libro Tu voz existe. Vida de Pedro Lemebel (2025) de Jovana Skarmeta en conjunto con Marcelo Simonetti, se profundiza en varias de estas historias. Una de ellas es la búsqueda de concepto de portada para Zanjón de la Aguada (2003), cuando Lemebel tuvo que equilibrar su fiero control con las posibilidades. Zanjón de la Aguada es el libro que publicó luego de la muerte de Violeta Lemebel, su madre. Como un homenaje a su memoria —el libro se lo dedica a ella—, su idea era que una foto con el rostro de su madre fuera proyectado sobre la corriente de agua del zanjón. Por impedimentos técnicos, tuvo que cambiar de idea. Álvaro de la Fuente fue el fotógrafo comandado por la editorial para la sesión. En el libro de Skarmeta y Simonetti, de la Fuente desarrolla:

Le propusimos reemplazar el agua del zanjón por algo que fuera más manejable. Por ejemplo, el agua corriendo en una tina de baño. Una solución técnicamente más viable, pero no, poh, la huevá no era un retrato en el agua, era en las aguas del Zanjón de la Aguada. A Pedro le interesaba el carácter performativo que había tras esa primera idea. […] yo siento que él buscaba que la experiencia fotográfica se traspasara a las imágenes, que no fuera una imagen plástica, vacía. Por eso, cuando resolvimos proyectar la fotografía de su madre sobre un papel mural, para él era importante que ese papel mural fuera el de su casa, como también había sido importante, en una primera instancia, que el agua fuera del zanjón y no de una tina de baño (p. 167).

—¿Cómo fue el trabajo de la portada de Tengo miedo torero? —pregunto a Skarmeta. —Quien seleccionó este libro para ser publicado fue Carlos, un mítico editor de Planeta. Pero para el proceso de la portada, ya estaba Gabriel Sandoval. Ahí también trabajaba en comunicaciones y prensa la gran Malala Ansieta. Fue ella la que se consiguió un permiso para poder entrar a la FAMAE [Fábrica y Maestranzas del Ejército de Chile]. Habló con no sé quién, un cabo, un general; e hicieron, junto a Paz Errázuriz, este montaje de las balas en forma de corazón

Como parte del reposicionamiento de los libros de Lemebel en librerías, la editora de Planeta, Josefina Alamparte, dirá para La Tercera: “No fue fácil cambiar estas portadas, precisamente porque era el mismo autor [Lemebel] quien las pensaba y definía, pero nos animamos al cambio apelando a la fuerte conexión que tenía Lemebel con sus lectores […] Nos pareció que hacer una reinterpretación de sus portadas era también reconocer la obra de Lemebel en esa coordenada, de referente cultural que se construyó en la cercanía con sus lectores”.

Esta reinterpretación estuvo a cargo del ilustrador Santi Nam.

CRONOLOGÍA DE PORTADAS

° Incontables (Ergo Sun, 1986; Seix Barral, 2018). El libro de Ergo Sun era un sobre que contenía en su interior siete cuentos en trípticos en papel lustre con ilustraciones de Luis Albornoz, Rufino, Hernán Venegas, Patricio Andrade, Mena, Guido Bastías y Jaime Bristilo. En la reedición de 2018 se mantuvo un dibujo de Rufino.

[En este caso se redibujó el original de Rufino, agregando un detalle de cuerda para envolver]

° La esquina es mi corazón (Cuarto propio, 1995). Fotografía de Juan Pablo Montalva de una performance de Lemebel, esta es la portada con la corona de jeringas. Hay una reedición en Cuarto propio con fotografías de una performance con el tema del fuego. Según Skarmeta, esas fotografías serían también de Montalva pero hechas desde un video producido por Tevo Díaz. Para la reedición de Seix Barral se usó una fotografía de Pedro Marinello, con Pedro Lemebel acompañado de un caimán disecado.

[Santi Nam. Una ilustración que calca la fotografía de Marinello, borrando los rasgos del rostro de Lemebel]

° Loco afán (Lom, 1996). Fotografía de Mario Vivado de una sesión de Las Yeguas del Apocalipsis, donde aparecen Francisco Casas y Pedro Lemebel con pelucas y rodeados de palomas blancas. Para la reedición de Seix Barral se recortó un detalle de la fotografía: la mano de Lemebel con una paloma. Para la reedición de Anagrama se usó una fotografía de Pedro Marinello de la sesión de Las dos Fridas.

[Santi Nam. Animales antropomórficos, algunos alados]

° De perlas y cicatrices (Lom, 1998). Fotografía coloreada de Paz Errázuriz, el torso de Lemebel adornado con un collar de pretobarbas. Para la reedición de Sexis Barral se mantuvo la foto, manteniendo el blanco y negro.

[Santi Nam. Un dibujo que parece un corazón sangrante, acompañado de pulmones]

° Tengo miedo torero (Seix Barral, 2001). Fotografía de Paz Errázuriz, un corazón hecho de balas sobre un paño de color. Para la edición en Anagrama se mantuvo la fotografía.

[Santi Nam. Un dibujo que simula un encaje con motivos de ametralladoras]

° Zanjón de la Aguada (Seix Barral, 2003). Fotografía y proyección de Álvaro de la Fuente, fotografía de archivo con el rostro de la madre de Lemebel, proyectada en el papel mural de su casa.

[Santi Nam. Mantiene la fotografía, pero le quita el fondo de papel mural. Agrega unos dibujitos de hierbas silvestres]

° Adiós mariquita linda (Seix Barral, 2004). Fotografía de Pedro Marinello, Lemebel con peluca larga y un dibujo de un ave entre sus cejas.

[Santi Nam. Borra a Lemebel de la portada para dibujar un aproximado del ave que se posaba en sus cejas en la portada original]

° Serenata cafiola (Seix Barral, 2008). Fotografía de Paz Errázuriz, dos hombres muy cerca y a punto de besarse.

[Santi Nam. Dibujo de un hombre sobre el lomo de un centauro, besándolo]

° Háblame de amores (Seix Barral, 2012). Concepto de Pedro Lemebel, fotografía de Violeta Lemebel. Lemebel fotografiado por su madre en la adolescencia, posiblemente en Viña del Mar]

[Santi Nam. Se mantiene la fotografía, aunque se la interviene con serafines y flores]

° Mi amiga Gladys (Seix Barral, 2013). Fotografía de Álvaro Hoppe, un beso entre Pedro Lemebel con un tocado de plumas rojo y Gladys Marín. Esta portada no fue elegida por Lemebel, pues murió antes de su edición final.

[Santi Nam. Borra tanto a Lemebel como Marín de portada, calca la foto de Hoppe e intenta que se vean en su dibujo los cuerpos de ellos dos]

—Ya realizada la cronología de portadas llama la atención los autores y autoras que se repiten, como Paz Errázuriz, Pedro Marinello, Álvaro Hoppe. Todos tenían algún tipo de relación con Lemebel. No le imponían portadas, siempre eligió él también con quien trabajar, al parecer.

—Con todos excepto con de la Fuente, pero lo debe haber respetado. Con el resto, claro, Hopper era su amigo, Paz Errázuriz también. Pero también admiraba mucho el trabajo de ellos El de la Paz ya era una admiración total. Piensa que Serenata Cafiola es una fotografía de Paz Errázuriz. Este es un concepto distinto además, es el único libro que Pedro quiere que sea rosado. Yo creo que por un guiño a lo cafiola del título [una derivación de proxeneta, usada para las relaciones del mundo prostibulario]. Él rompía muchas veces con el formato.

—Llama la atención que el último libro que trabaja, digamos, concepto completo, textos más la portada, que es Háblame de amores (2012). Él eligió una foto propia, pero tomada por su madre. Eso es como, no sé, el final de la autoimagen.

—Hay que tener en cuenta que una cosa es Pedro y la fotografía, los conceptos gráficos; y  otra es la conciencia que tenía de la fotografía y de la imagen de él. También era una construcción. Un trabajar con el cuerpo.

Sobre la portada de Háblame de amores, totalmente, es como la vuelta entera. El final del personaje también. Es una fotografía donde es él mirado por su madre; es el último libro que él escribe, que se publica estando vivo. En el fondo es una foto que retrata a Pedro Mardones.

—¿Qué opinaba Lemebel de las portadas de sus traducciones?

—Él no tenía ninguna posibilidad de incidencia en esas portadas, ni conocía muchas veces al traductor. Otras veces sí, por ejemplo, le cayeron muy bien sus editores italianos, de la editorial Marcos y Marcos. Vinieron a Chile, cenó con Marcos y con Claudia, que eran un matrimonio. Pero cuando ya llega el libro, Ho paura torero, no le gustó la portada. Un celeste muy fuerte, con una torta que hace un guiño a la celebración de cumpleaños que sucede en la novela. Me acuerdo que él la odió, pero con risa. Estaba tan lejos de Italia. Pedro no era tonto, sabía que tampoco iba a ser grito y plata allá. No era como que se pararan las prensas por él.

—¿Y la de Cuba de Casa de las Américas?

—Con el pueblo cubano, con los amigos cubanos, el Pedro, lo que quisieran. Además, lo habían invitado a la semana del autor en La Habana en 2006 y dentro de esa semana se iba a lanzar la novela. Aparte tenían muy pocos recursos, entonces no era como para que Pedro dijera “ay, no me gustó la portada”. Eran muchos ejemplares además.

—¿Qué alternativas hay para editores futuros con las portadas? ¿Qué tanto se pueden cambiar? ¿Qué tanto se tienen que respetar? 

—Creo que cambiar, innovar en una portada de Pedro Lemebel, es muy difícil. Yo no lo hubiera hecho, pero no trabajo en Planeta, trabajo en Ediciones UV. Es que innovar con las portadas es un riesgo muy grande. Detrás del concepto visual de las portadas anteriores estaba el mismo Pedro, el mismo autor.

—¿Qué te parecen las portadas nuevas de las reediciones de Seix Barral 2026? 

—Por supuesto que prefiero las anteriores. Ahora hay mucho el detalleo, la portada nueva de Loco Afán [animales alados en la reedición] por ejemplo. También tiene el detalleo. Ahí tienen unas palomas también. La portada del italiano es una torta, mariposas y un Pinochet chiquitito; luego, la del polaco, con unas mariposas; después tenemos la de Casa de las Américas en La Habana, con una mariposa. La del inglés, My tender matador tiene un tango. El imaginario que tienen los editores de Lemebel da para mucho. Hay portadas de Pedro que simplemente me fascinan.

—¿Cuáles te gustan más? 

—A mí me gusta mucho la serie de Las dos Fridas de Pedro Marinello. Por lo tanto, Loco Afán de Anagrama, es una portada que me gusta especialmente. También Tengo miedo torero. Ese corazón hecho de balas y con el color que logra ahí. Y mira el color que logra Paz Errázuriz.

—¿Cuál es la que más te emociona?

—A mí la que más me emociona es la de su mamá, la de Zanjón de la Aguada. Es como una foto sin edad. El rostro de una mamá que no se sabe si tiene 15 o 21. Y esa foto me emociona mucho porque era la que Pedro tenía en su casa. Bueno, tenía más de una. Pero esa estaba siempre con un vasito de agua y una vela.

Después, cuando murió Gladys Marín, también estaba la foto de ella.

Considerando toda la historia que hay detrás de eso, esta es la que me emociona más. Además de emocionarme, ahora te lo digo como editora, encuentro que está muy bien lograda. Proyectar esa cara sobre el papel, que no es un papel que fuera a buscar Pedro para la ocasión. Era el papel mural de su casa ya de grande.

*Las fotografías son del archivo personal de Jovana Skarmeta.

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