Como las gaviotas de Argel

junio 29, 2026
-

1

El viernes pasado regresé al estadio después de una larga ausencia. Me encontré en las gradas con mis hermanos de la curva del NAHD: Faruk, Djalil, Mehdi, Brahim y los otros. Estaba contentísimo de verlos y de charlar con ellos. Sus sonrisas eran como pedazos de sol en esa nublada y helada tarde de diciembre.

Era el 13 de diciembre de 2024. Partido del campeonato de segunda división argelina.  Nuestro NAHD jugaba contra el CRT Ain Temouchent. Un equipo de la costa oeste de Argelia. 

Sentí una felicidad y una fuerza extraordinarias cuando canté con mis hermanos, aficionados como yo, nuestro canto llamado «Resistencia continua». Cantamos con una sola voz que resonaba en todo el estadio. Esta es la fuerza de lo colectivo. También cantamos para nuestros siete hermanos que estaban encarcelados injustamente. Fueron acusados de dañar bienes públicos y vehículos privados, durante un partido a Khemis Miliana, contra el SKAF local. Cantamos para nuestros presos «¡Libiri khawetna hada ma ken!» (¡solo pedimos la liberación de nuestros hermanos!). En el séptimo minuto, encendimos los fumígenos. Toda nuestra curva se transformó en una gran llama de pasión.

«La unión derrota al león», así dice nuestro dicho popular en árabe argelino. Es un proverbio que veo traducirse ante mis ojos cuando veo que somos miles en el estadio. Miles de personas en la curva que animan al mismo equipo. Miles de gargantas que cantan su amor por los mismos colores rojo y amarillo, su amor por la misma ciudad, Hussein Dey, en la provincia de Argel. Fue maravilloso para mí estar en la curva con mis hermanos aficionados y ver nuestras banderas rojas y amarillas ondear como olas en el mar. 

La clase dominante, la clase explotadora, con su máquina de represión (fuerzas del orden y aparato judicial), teme la unión de los rangos. Teme a las manos que aplauden al unísono. Teme sobre todo a los hijos de los barrios populares cuando se unen, se organizan en grupos de aficionados independientes, cuando no se pueden controlar por ningún movimiento o partido político. 

2

Nuestro NAHD fue creado en 1947, en Hussein Dey, durante la época colonial francesa, por un grupo de jóvenes argelinos, apasionados por el fútbol y la lucha política anticolonial. Todos los fundadores y jugadores del NAHD eran, clandestinamente, militantes anticoloniales en el MTLD, principal partido argelino nacionalista e independentista antes de que estallara la Revolución Argelina en 1954. Los jugadores que crearon el NAHD usaron el campo de futbol como campo de batalla ideológica cuando jugaban contra equipos de colonos franceses. Ellos representaron el partido del pueblo argelino explotado y colonizado, su causa independentista, su fuerza de resistencia. Los equipos de colonos representaron el partido del orden imperial y colonial, de la opresión ejercida por los latifundistas y capitalistas franceses contra campesinos y obreros argelinos. El bando colonialista se consideraba el portador de la “gran misión civilizadora francesa” en África del Norte, mientras nos consideraba, nosotros argelinos, como “subhumanos” o “ratones”, “hienas”, o “degenerados por ser musulmanes”.  

Algunos de los primeros jugadores del NAHD eran obreros sindicalistas y contribuyeron en 1956 a la creación de la U.G.T.A, primera central sindical argelina anticolonialista, en plena guerra de independencia. Gente como Mohamed y Akli Zioui, Zermani, Mohamed Dechicha, Bensiam Benyoussef, Yahi, Hantour, Abdelkader Kimoun, Abib y sus otros compañeros son nuestros héroes. Ellos participaron a la liberación nacional de nuestro país. Sus nombres son grabados en el corazón y la memoria. Nosotros, miembros de la curva, nos consideramos herederos de esta historia revolucionaria.

Trabajo como profesor de historia en la universidad de Argel. Enseño historia del colonialismo y de los movimientos de liberación nacional en África y Asia. Mi pasión por el futbol popular me llevó a investigar sobre la relación entre este deporte y las luchas armadas de liberación nacional contra el imperialismo y el colonialismo. Pues el balompié no se relacionó solamente en Argelia con la resistencia anticolonial y la revolución. En el ex Yemen del sur, jugadores yemenitas tomaron las armas en 1964 contra los colonialistas británicos. En la Ex Yugoslavia, durante la segunda guerra mundial, futbolistas de clubes como el Velež Mostar y el Željezničar Sarajevo (Bosnia), el Radnički Niš (Serbia) dejaron de patear el balón para alistarse al ejército revolucionario de Tito, ponerse el uniforme de partisanos y disparar a las tropas nazifascistas que ocupaban sus tierras. Y hoy en Palestina ocupada, el fútbol sigue teniendo un papel anticolonial para el pueblo palestino; es uno de los campos de lucha por su independencia. 

                                                            3

Lanzamos desde nuestra curva coros a favor de la independencia de Palestina y contra el genocidio en curso de los palestinos, hecho por el ejército colonial israelí. El sionismo es, esencialmente, una ideología racista y genocida, como cualquier ideología colonialista. Colgamos banderas palestinas en nuestra curva. 

En las calles, las autoridades de la provincia de Argel prohíben toda manifestación popular de solidaridad con el pueblo palestino. Sólo nos quedan las gradas para expresar nuestro apoyo a favor de nuestros hermanos palestinos. Y también para expresar todo lo que amamos y odiamos.

Creo que la única cosa buena que queda del fútbol popular en nuestro país sucede en las gradas del estadio. Esto se ve en determinados grupos de la afición organizada, con sus cantos, sus banderas, o afuera con sus murales. Porque el fútbol que se juega en el campo, en primera y segunda división, es negocio sucio. Es en general un fútbol jugado bajo la mesa, con partidos combinados. Es un mercado apestoso donde hay compradores y vendedores. Hay árbitros, entrenadores, presidentes de clubes y jugadores que participan en este mercado repugnante.  

 4

El partido terminó con una victoria 2-0 para nosotros. Salimos contentos del estadio 20 Ut, cantando. Nosotros los aficionados éramos una multitud compacta, y caminamos hacia el tranvía de la estación del Ruisseau. Parecíamos un río que fluye. 

Un grupo de gaviotas volaban en el cielo gris sobre nuestras cabezas. Las gaviotas de Argel están por todas partes: en el puerto, a lo largo de la carretera costera, sobre los tejados de los edificios y de las casas, en la Casba, en las calles. Creo que somos como estos pájaros: libres. Libres de pensar y de ser aficionados. 

AUTOR/A/ES
POR 
Walid Koubbaoui
Mohamed walid Grine: escritor, poeta y traductor argelino. Nacido en Argel, en 1985. Graduado en traducción (Universidad de Argel e Instituto Superior Árabe de traducción).
SÍGUENOS
CATEGORÍAS
AUTORES
ARTÍCULOS RELACIONADOS