Alejandra Castillo, filósofa: “El mandato de la madre hace a todas las mujeres iguales, la experiencia de lo materno las vuelve diferentes”

La académica y editora lanzó recientemente el libro Teorema de la madre (Palinodia). En diálogo con otras visiones filosóficas y junto a ilustraciones de especies vegetales, la autora se plantea preguntas sobre esta figura en busca de eximirla de una serie de clausuras ontológicas. “Intento anudar mitos, historias y filosofías de lo materno para insistir, una y otra vez, en la pregunta: ¿quién habla por la madre?”, señala.
Vi el libro, el tema, su portada. Lo tomé. Teorema. La madre. De las compras de la Furia del Libro de Invierno fue el primero que leí. Teorema de la Madre es la más reciente publicación de la académica y filósofa Alejandra Castillo. Publicado por Palinodia, casa editora que encabeza, el libro se convirtió en una pregunta, una inquietud poco nítida pero latente.
“Las musas, las brujas, las sirenas y la madre” son algunas de las figuras a las que se las ha sometido a un proceso cultural: convertirlas en metáforas de inicio a fin. Volverse naturaleza en su forma de explicar el mundo.
Acompañada de ilustraciones de especies vegetales parasitarias, el texto que es parte de la colección Divergencias Oscuras, se propone destrabar la dualidad por la que la madre se presenta “tan abarcador[a] como el propio cuerpo de la humanidad y otro tan pequeño como el propio”. General y particular. Marco de sentido y experiencia única. “Advertimos que la historia de la madre es tan amplia en sus gestos y trazos que se nos impone como una ley, un teorema”.
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-¿Qué hay tras la decisión de denominar el libro “teorema” sin artículo? Podríamos pensar usualmente en la necesidad de uno, en la idea «el teorema».
La decisión de titular el libro como Teorema de la madre intenta volver visible dos zonas que describen a lo materno. Por un lado, en la rigidez de una interpelación paterna que es solo obligación y, por otro, la indeterminación salvaje que constituye la experiencia materna, muchas veces vivida como culpa y fracaso. Esa unión contradictoria, pero extrañamente afín, la podríamos pensar en el siguiente axioma: el mandato de la madre hace a todas las mujeres iguales, la experiencia de lo materno, sin embargo, las vuelve a todas diferentes. La apertura que introduce la segunda afirmación desbarata la clausura del mandato patriarcal y hace posible transformar la culpa en “falta”, esto es, como lo que no es aún y por lo tanto como índice de alteración del propio teorema. De ahí mi decisión de no querer limitar de antemano Teorema de la madre con el artículo “el” como si fuese solo uno, estático y fijo.
-Abordar lo materno desde la vereda feminista. ¿Qué mirada aplica al campo/tópico/teorema?
Mi intención con la escritura de Teorema de la madre es enlazar tres hebras. Una hebra es la de hacer visible el interés recurrente de la filosofía por la figura de la madre, describiéndola siempre como retorno al origen, pureza e identidad. Una segunda hebra es la que interrumpe el relato de la filosofía con las narraciones feministas de lo materno volviendo explícita la violencia del origen. Y la tercera hebra es la figuración misma de lo materno: ¿cuál es la imagen de la madre?
-Una entrada del libro señala: «comenzar por el inicio, en la madre». ¿Qué lugar puede tener esta premisa en un tiempo de incertidumbre como este?
Hay un juego retórico que recorre el libro y que se podría sintetizar en la afirmación “comenzar por el inicio, comenzar en la madre”. A esa afirmación le podríamos sumar una pregunta: ¿es posible? Entre esa afirmación y esa pregunta, intento anudar mitos, historias y filosofías de lo materno para insistir, una y otra vez, en la pregunta: ¿quién habla por la madre?
-El componente visual es importante en el libro. Incluye especies vegetales parasitarias. ¿Qué diálogo quiso poner con el texto? ¿La madre árbol/hijo parásito? ¿Hay una tensión en las formas de reproducción y permanencia de la vitalidad?
Teorema de la madre es también un particular herbario. Evoca esa primera relación, casi inmediata, entre madres, flores y hierbas prescrita por el ideal romántico, pero también a su alteración debido al trabajo de curanderas y defensoras de la tierra.
Luego, es una de las figuraciones con la que se podría pensar la filosofía de Patricio
Marchant tan cercana de la filosofía de la deconstrucción, pero a la vez tan lejana que quizás solo se podría nombrar esa relación parasitaria entre una planta germinadora, matriz, madre (la filosofía europea) y sus crecimientos no esperados, ni deseados (filosofía latinoamericana).
Teorema de la madre intenta trastocar, volver compleja, esa relación de la anterioridad (origen) y de la réplica (copia).
Por último, este particular herbario que no se orienta hacia la luz es distinto a una filosofía de la mirada, es su interrupción. En esa interrupción, antiocularcéntrica, pienso la figuración de la madre, la filosofía y la escritura. En esta interrupción, que es al mismo tiempo una sustracción, una huida, del mandato paterno sobre la madre, es posible imaginar otras figuraciones de lo materno.
-¿Qué lugar ocupa este libro en su trayectoria escritural?
Desde mi primer libro La república masculina y la promesa igualitaria (2005) me ha preocupado el modo en que el feminismo ha tomado a la “madre” como figura principal para pensar la emancipación de las mujeres. Recuerdo esa afirmación de Amanda Labarca “mujer —madre siempre, madre eterna”, duplicando el nombre de la mujer en la madre. Vemos regresar esa afirmación hoy con las políticas del cuidado que, sin haber alterado el teorema de la madre, se piensan como alternativas al mandato patriarcal. La réplica materna de la mujer, me parece un límite para la transformación del cuerpo androcéntrico de la política.
Tiempo después en Matrix. El género de la filosofía (2019) me pregunto cuál es el cuerpo de la filosofía y por qué ese cuerpo se narra, una y otra vez, en el cuerpo de la madre. Desde otro lado, en mi trabajo sobre las artes visuales y la performance -pienso en Ars disyecta. Figuras para una corpo política (2014) o Artefactualidad de las imágenes (2025)-, intento pensar una imagen disidente a esa matriz. En Teorema de la madre vuelvo de otro modo a la figuración materna y su disidencia.




