Un chincol y un traro se miran a los ojos. Presentación de Las otras, de Alia Trabucco Zerán

Texto leído en la presentación de Las otras (Lumen, 2026), de Alia Trabucco Zerán, realizada en el CCESantiago el 19 de marzo de 2026.
Por la ciudad todavía es posible observar algunos ojos; en algún momento la ciudad se llenó de ellos. Los había grafiteados, en textiles, afiches, mosaicos de colores. Recuerdo, no sé qué día, que un gran ojo se posó sobre el plinto de Baquedano.
Cuando el cuerpo escultórico del héroe patrio estaba casi ausente, un gran ojo fue subido al plinto por una multitud. En ese momento se habían perdido cientos. Es extraño decirlo ahora, sobre todo porque los oídos se acostumbraron a omitirlo. Hoy, quienes sacaron ojos, quienes dispararon contra ellos, son conjurados como héroes, como Baquedano. Defendieron la patria de la invasión alienígena. Evitaron que las otras cruzaran la frontera.
Mi pequeña hija me pregunta por los ojos que todavía quedan en la ciudad.
Me pregunto si ellos nos pueden mirar.
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Las otras de Alia Trabucco Zerán es un libro que nos invita a sumergirnos por entre la mirada ajena, saborear el palpitar de la lengua y el cuerpo cuando acaricia el ojo ajeno, introducirnos en lo que la propia Alia mira con esperanza y calamidad. Hay un mundo allá afuera, y acá dentro también, que debemos ser capaces de unir y relacionar. Inventar nuevas formas de imaginar el individuo y lo común.
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Al recibir la invitación de Alia para presentar este libro primero tuve ganas de escribir, luego sentí que era un deber; allí me puse nervioso. Luego sentí que no podía escribir nada que se pudiera asomar a la belleza de Las otras. Digo belleza para pensar la relación entre forma y fondo en la escritura de Alia Trabucco: aquellas velocidades, ritmos e imágenes que van edificando un imaginario de ideas y representaciones en la mente y en el cuerpo. Alia escribe y piensa el lenguaje sabiendo que aquellas palabras pueden hacer tiritar al cuerpo, los ojos, la boca, la lengua, el sonido y el oído, los dedos, y desde allí quien sabe hasta dónde.
Las otras te sacude desde diversos registros, se traslapan unos con otros, también viven sus mundos paralelos. Imágenes que vuelven sensibles abstracciones filosóficas, despliegue crítico del lenguaje del derecho, descripciones literarias que permiten ver entre las palabras. El ensayo y su belleza, un libro que se niega al encuadre, que renuncia a la fijación de la identidad.
Desacralizar nuestra propia mirada, dudar de todo dogma que nos fije, impugnar la identidad como cárcel. Abrazar las “escrituras otras”, seguir las genealogías y los “archivos agujereados”. Aprender a leer y a escribir desviando la mirada. Todas ellas son anunciadas y trabajadas en Las otras. Alia Trabucco, en este libro, piensa el “yo”, ¿de qué está hecho aquello que denominamos como individuo?, ¿es posible una individualidad completamente autogenerativa y autónoma? Imposible se deduce desde la autora, nadie puede “realmente ponerse de pie solo”, habitamos relacionalmente, entre humanos y todo un mundo del que somos parte.
Por supuesto, aquel mundo contiene la potencia de la vida hoy amenazada, y también los horrores de un genocidio. En este libro, Alia Trabucco describe y teoriza desde la historia de diásporas y colonizaciones que carga. Se deja atravesar por su propia historia, con desplazamientos y olvidos, pero también con recuerdos inagotables que activan la mirada, que avivan en la oscuridad o la duda, que permiten “no perderse en el ruido”. Alia habla de los suyos, de Palestina, del genocidio, de la necesidad de que esa palabra prevalezca, que siga sacudiéndonos hasta recobrar la humanidad en vilo.
Alia también nos habla de otras palabras, todas ellas que se han envenenado y contagian sus peores versiones: orden, seguridad, emergencia, macrozona, frontera, muro, zanja. Vamos normalizando en el lenguaje una forma de vida humana que reconoce la posibilidad de deshumanizar al otro, a las otras. El racismo y su línea entre humanos y subhumanos; todas aquellas vidas que simplemente pueden morir.
Entonces, ¿hasta dónde llega nuestra alteridad? En principio, hasta ningún lugar. Todos igualmente humanos, nadie debe ser siervo de nadie, enteramente libres, pero inconmensurablemente relacionados, compartimos un misterio común: el descubrimiento perpetuo de lo que somos. Sobre esa marea siempre en movimiento, Alia nos muestra sus verdades, algo que yo no puedo resumir en pocas palabras por supuesto, pero que recomiendo seguir al dedillo.
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No me quiero alargar, así que comentaré rápidamente algo que me pasó en el verano. Estaba con mi familia llegando a Chiloé cuando Alia me escribió para invitarme a estar acá. Acepté nervioso y encantado, y recibí el libro en PDF. En ese momento, solo logré leer el primer texto: La imagen negada. Un texto muy bello. Lo leí dos veces al principio, y al terminar el libro lo volví a leer. No podía dejar de pensar en el chincol que visitaba a Alia. Y de un plumazo, me encontré con ella y su familia. La verdad no supe muy bien cómo actuar, pero luego lo entendí, cuando un traro me vino a visitar y me dijo: “¿Hasta cuándo?, párate, sé digno en la tierra”. Con Alia podemos trabajar esa vieja tradición de hablar con las aves, mirar sus ojos: hablan en pajarístico, pero se les entiende en español y mapudungun, en árabe también; en todos los idiomas en realidad.
Bueno, siento que este libro puede ser un bastón y una espada. Lo veo, es un bastón hermoso, perfectamente tallado, dueño de una mecánica autogenerativa de donde emerge una bruñida espada. Es un libro que nos puede sostener, ayudarnos a pensar en momentos de peligro, y al mismo tiempo, contiene las preguntas que necesitamos, el filo de una crítica sin dogma, imaginaciones que tenemos que seguir y discutir.
Seguir abriendo la palabra. Torcer el lenguaje y la mirada del autoritarismo. En esta urgencia nos sitúa Las otras de Alia Trabucco Zerán.




