Ilma Rakusa, poeta: “El ser humano ya no puede seguir el ritmo de esta aceleración”

julio 08, 2026
-

Tras la publicación de Impronta: luz lenta (Alquimia ediciones, 2026), primera traducción al castellano de su obra, la autora eslovaca conversó con el editor e investigador Felipe Reyes sobre sus inquietudes poéticas y sobre su visión y forma de vivir el tiempo.


Como una de las voces más singulares y silenciosamente decisivas de la poesía europea contemporánea. Así es descrita la escritora Ilma Rakusa en la ficha de Impronta: Luz Lenta, libro que llega al país y las y los lectores locales de la mano de Alquimia Ediciones, y que se materializa y comprende en este idioma que hablamos por acá gracias al trabajo de Red U, “una red neuronal humana constituida por estudiantes y otras personas vinculadas a la traducción”, encabezadas y coordinadas por Mario Gomes, Alina Neumayer, Ulrike Doil y Max Best.

Escritora y traductora formada entre lenguas, culturas y desplazamientos, su escritura nace de ese cruce: una poesía de la memoria, del viaje y de la extranjería íntima, en un tiempo que avanza con pulso propio. 

Sus poemas exploran la fugacidad de los encuentros, la persistencia del recuerdo y una soledad que no es clausura, sino forma de atención. 

En ellos, se lee, por ejemplo:

Tan tranquilo el tiempo. Tan inconexo.

*

Y mientras caminas, la ciudad se acomoda

*

y perdón pero dónde está el manual 

para una vida distinta

*

el momento no tiene opinión

brilla y me acoge

con franqueza hasta que noto 

que me ha rebautizado

Impronta: luz lenta

*

En sus poemas resuenan tradiciones diversas –de la lírica centroeuropea a la intensidad confesional– y parecen dialogar con obras de autoras de haba hispana como Idea Vilariño, Blanca Varela o Elvira Hernández: una escritura que desconfía de la grandilocuencia, de imágenes contenidas, donde el silencio y la elipsis son tan significativos como la palabra. 

Esto último queda evidenciado en esta entrevista sobre Impronta: Luz Lenta, publicado originalmente en 2016.

***

Ilma Rakusa nació en Rimavská Sobota, Eslovaquia, 1946. Es actualmente una de las más destacadas escritoras y traductoras suizas. Tras una infancia entre Budapest, Liubliana y Trieste, en 1951 su familia se estableció en Suiza. Después de obtener el título de bachillerato, estudió lenguas y literaturas eslavas y románicas en Zúrich, París y Leningrado entre 1965 y 1971. Rakusa ha traducido al alemán a autores como Marguerite Duras, Imre Kertész, Marina Tsvetaeva y Danilo Kiš. Su vasta obra literaria, que incluye poesía, cuento y ensayo, ha recibido el Premio Petrarca de Traducción (1991), el Premio Adelbert von Chamisso (2003), el Premio Vilenica (2005), el Premio Suizo del Libro (2009) por Mehr Meer (Más del mar) y el Premio Manès Sperber (2015), entre otros.

***

-¿Qué significa para usted la expresión “luz lenta”? ¿Es una imagen física, emocional o filosófica?

«Luz lenta» es, ante todo, una imagen física y emocional. Además, me gusta la aliteración, que se ha sabido mantener en la traducción al español.

-¿Por qué eligió la palabra “Impressum”? ¿Se relaciona con la idea de huella, marca o inscripción de la experiencia?

La palabra «Impressum» es importante para mí. A diferencia de la luz, que es vaga e intangible, tiene algo duro, algo que queda. Pienso en los sellos chinos (y en sus formas rectangulares). «Luz lenta» por sí solo no me habría gustado; me habría parecido un poco cursi. Por eso busqué un contrapunto: un ancla para lo etéreo.

-¿Cree que la lentitud es hoy una forma de resistencia frente a la aceleración contemporánea?

Estoy convencida de ello. El mundo avanza demasiado rápido, el ser humano ya no puede seguir el ritmo de esta aceleración. Las enfermedades, el burnout, los ataques de pánico, etc., son las consecuencias.

En 2005 escribí un pequeño libro titulado «¡Más despacio!». Actualmente está en su 7ª edición y sigue siendo más actual que nunca. Además, se ha traducido a varios idiomas, entre ellos el japonés.

-En muchos poemas parece haber una atención a lo mínimo y lo que perdemos. ¿La poesía funciona como una forma de preservar lo que desaparece?

La poesía tiene una capacidad especial para capturar y preservar lo efímero: momentos de emociones intensas, experiencias en la naturaleza, etc. Domina el minimalismo y la condensación. Y, precisamente, esa condensación es capaz de abrir espacios amplios (también espacios de asociación).

-¿Qué poetas o tradiciones estuvieron especialmente presentes mientras escribía este libro?

Es difícil de decir. En este libro encontrarán haikus, poemas de nueve versos, de once versos y algunos poemas en varias partes. En mi mente dialogo con muchos poetas y poetisas: con Ilse Aichinger y Friederike Mayröcker, con la danesa Inger Christensen y la rusa Yelena Shvarts. Cada diálogo me parece un enriquecimiento. Por supuesto, conozco mejor las tradiciones europeas.

-Usted ha vivido entre distintas lenguas y culturas. ¿Cómo influye esa experiencia en la construcción de la voz poética?

El multilingüismo me ha abierto la mente, de modo que pienso y escribo, por así decirlo, de manera polifónica. Aun así, me esfuerzo por desarrollar un estilo propio, una voz poética única. Esta es lacónica y, al mismo tiempo, llena de alusiones, musical y ligeramente elegíaca. Espero que esta mezcla también se transmita en español. ¡Me alegra tanto poder tener por fin una traducción al español de mis poemas en manos!

ARTÍCULOS RELACIONADOS