Constelaciones afectivas: Ximena Rivera desde sus amistades y memorias

Este jueves 23 de julio se presenta en Santiago Ximena Rivera. Materiales entretejidos. Realizado por Raúl Goycolea, Romina Sandoval y Fernanda Meza, editado por Silvana González, diseñado por Erwin Velasco y publicado por Editorial Amuki, el libro reúne una polifonía de voces que perfilan a la poeta porteña. Incluye también un conjunto de poemas inéditos y fotografías de los realizadores de este proyecto de memoria que honrarán nuevamente a la escritora a las 18:00 hrs. en Librería Proyección.
Una poeta dividida en dos. Una poeta con cara de libro, con su rostro dividido entre las montañas que se arman en la conjunción de las páginas. Esta es parte de las imágenes que poblan el libro Ximena Rivera. Materiales entretejidos, publicado por Editorial Anamuki.
Las fotos corresponden a Raúl Goycolea, quien realizó un año después de la muerte de la autora porteña, el 2014, la exposición El último viaje de Ximena Rivera.
En esta oportunidad, a estos retratos se suman otras fotografías de Goycolea -unas tomadas en la propia tumba de Ximena Rivera y otras reveladas de un rollo análogo enterrado-, un relato coral de doce voces amigas de Ximena Rivera que la narran desde los afectos, un ensayo biográfico de Fernanda Meza y poemas inéditos de la autora -extraídos de un registro audiovisual-, que se unen a sus textos Delirios (1999), Poemas de Agua (2002), Una noche sucede en el paisaje (2006) y Puente de madera (2010).
Entre ellos, en Un mundo más amplio, se lee:
Lector
todos los apuntes anteriores
no solo son los registros de la Ximena
que fenece
sino que son también los registros de su madre
que en el fondo
del fondo de la casa
vive
convertida en sonido y agua
“Los datos sobre su vida”, dice Vicente Undurraga para Revista Santiago, “bien podrían concentrar toda la atención, pero son insoslayables dos o tres. Nació en Viña y vivió entre esa ciudad, Valparaíso, donde tuvo una vida cultural activa, y Quilpué, en la que pasó sus últimos años. Vivió precariamente, tuvo un largo amor al que le dedicaría o le hablaría directamente en más de un texto poético, ‘Pepe’; en algún momento estacionó autos en Valparaíso, publicó poco, en revistas y pequeñas ediciones hoy inencontrables, pero que están reunidas en la edición de su Obra completa publicada en 2016”, específicamente por Ediciones Libros del Cardo.
Sobre este mismo volumen, dirá Patricio Contreras para esta revistucha, que “sin lugar a dudas, Ximena Rivera escribió desde esa trinchera: la escritura como refugio y lugar de resistencia. La vida como un texto infinito que debe descifrarse a través de la poesía. La literatura como un espacio ideal donde ese texto es revisado y comentado. Desde ahí mismo, hoy lucha contra el olvido, contra esa desmemoria fatal que sería el dejar de leerla. Este libro es justamente una razón más para que eso nunca suceda”.
Ahora, lo que dicen Romina Sandoval, Raúl Goycolea y Fernanda Meza sobre este nuevo apronte a la poética de Ximena Rivera Órdenes, fallecida a los 54 años el 2013, hace más de diez años, pero cuya voz parece seguir circulando y dando que hablar.

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-¿Por qué decidieron hacer este libro? ¿Qué los une a ustedes tres en este proyecto?
Romina Sandoval (RS): En mi caso, Raúl me habló sobre este proyecto y me invitó a participar. Soy una lectora de poesía pero también en su momento desarrollé un trabajo con la escritura, entonces era un lugar que me resultaba familiar. Cuando conocí la obra de Ximena Rivera me pareció increíble, descubrí en ella una capacidad de evocar imágenes y capas con el lenguaje que me llegó muy profundo. Antes ya había trabajado con Raúl en otras cosas, y nos conocíamos en otros ámbitos ligados a la imagen y los medios, pero creo que nos unió la capacidad de inventar un objeto que dialogara con Ximena, pero además de eso, creo que también tenemos una insistencia con la muerte, entonces este proyecto era un poco abrir ese camino a través de Ximena. Investigar no solo su vida, sino que darle una dimensión material a su muerte y modular su voz. Si bien, soy creadora de imágenes, en la actualidad me he enmarcado en el sonido y ese es un aspecto que consideré importante representar en el trabajo colectivo.
Raúl Goycolea (GS): En 2012 conocí a la poeta Ximena Rivera en su casa de Barrio Puerto, en Valparaíso. De los varios encuentros que tuvimos devino un archivo fotográfico y audiovisual que, más tarde, dio lugar a una serie de exhibiciones, todas realizadas de forma póstuma. Con la muerte de Ximena, esa conversación cambió de forma, pero no terminó, quedó abierta. Años más tarde, con Fernanda y Romina compartimos gestos por la poeta Ximena Rivera. Entonces, para este libro nos convocamos de manera inventiva e interdisciplinar, cruzando distintos lenguajes artísticos, principalmente la imagen, el sonido y la palabra. Nos interesaba experimentar con magia y con ese encuentro entre medios, que más tarde en el libro llamaríamos tecnomancia.
Fernanda Meza (FM): Desde 2020 venía investigando a Ximena. Ese año comencé a leer más conscientemente su obra y a entrevistar a personas de su entorno. Este gesto se transformó en una beca de creación y un perfil que sigue en construcción. Cuando Raúl me propuso sumarme, partimos desde lo que podía aportar cada quien, que por mi parte eran esos pocos insumos y contactos pero que fueron solo un detonante. Cuando nos fuimos abriendo a la escucha y la experiencia realmente apareció esta obra, más allá de lo que cada quien tenía preconcebido. Fue ahí que pudimos encontrar un punto de vista nuevo y acorde a cada una de nuestras disciplinas. Por otro parte, creo que en alguna medida la necesidad de relevar y releer figuras de la envergadura de Ximena es necesario siempre, sobre todo teniendo en cuenta como el canon y el estatus no documentan ni posicionan a figuras como ella.

-El libro posee una polifonía de voces y versiones para contar la vida de Ximena. ¿Qué gesto hay en este relato coral? ¿Qué evidencia de ella y su forma de vida asociada a la poesía?
RS: Creo que la polifonía de voces es lo que permite contar una historia y no enmarcar una vida en un modo de ser. Ximena Rivera fue diagramada por diferentes voces y eso significaba que fue contada por diferentes sentires y puntos de vista. Sería absurdo intentar canalizar toda esa vitalidad de la poeta en construir una biografía, yo no creo que las vidas puedan representarse en un marco cerrado, porque hay lugares que se iluminan o ensombrecen de acuerdo a quien lo dice, entonces el relato coral al menos nos permitía abrir posibilidades. Fragmentos de Ximena. Y en ese sentido, también hay una similitud con su vida, ella fue dejando semillas, trocitos, que también están en su obra, y por lo que investigamos se cruzaban con su experiencia cotidiana. Entonces en el ensamblaje de voces, recolectamos y replicamos esos fragmentos, los amplificamos.
RS: El libro se compone de varios materiales y, específicamente, este capítulo y esta constelación de voces provienen de entrevistas que realizamos a distintas personas que tuvieron un vínculo con Ximena Rivera. Junto a Romina nos propusimos construir un retrato a través de esas distintas voces, utilizando un sistema de citas textuales. Esta multiplicidad nos permitió pensar e imaginar una serie de dimensiones de la vida, la obra y la muerte de la poeta. Y, en el caso de Ximena, su vida y su poesía aparecen completamente imbricadas.
FM: De la Ximena hay muy poco fuera de su obra. El camino natural ante esto fue la entrevista. Desde el principio sabíamos que el relato oral sería parte fundamental para construir la base dura de datos. Fue esta polifonía la que nos dibujó a la Ximena, su intimidad y su pasión. Ella habitaba poéticamente, era la poesía la apertura a la filosofía y todo tipo de pensamiento metafísico. Las voces fueron una especie de eco, de resonancia y espejo que sus amistades fueron capaces de rememorar y exponer. Fue a través de estos relatos cotidianos, pero también de sus lecturas y visiones que aflora lo que está latente en su escritura pero que sin esta constelación de temas y relatos seríamos incapaces de confirmar. Su pensamiento poético se asoma en un video de youtube pero solo anuncia parte de lo que nos perdimos tras su muerte. Tanto el perfil como la construcción de citas son trozos de su vida y su legado, pero también lo son las fotos, los poemas inéditos y todo lo que quedó fuera o simplemente no encontramos ni vimos.

-Un aspecto que se desprende de esta constelación es el de los afectos. ¿Qué lugar tiene en la vida de Ximena y en el trabajo que quisieron hacer ustedes?
RS: El lugar de los afectos es muy importante en la vida de Ximena. En nuestra investigación consultamos a fuentes que pertenecieron, en su mayoría, a su red más cercana, algunos en sus primeros años de juventud y otros al final de su vida. Creo que Ximena le daba un valor al comunicarse con un otrx, compartir un espacio, dialogar en torno a las ideas. Y nosotros planteamos este trabajo desde un lugar sensible y afectivo, acercandonos a Ximena, a su cuerpo, a su vida, a su tumba.
RG: Con respecto a los afectos, nos hicimos la pregunta por el cuerpo. Creemos que las emociones se encarnan en lxs cuerpxs y que, por lo mismo, pueden rastrearse. Entonces perseguimos los cuerpos de su red cercana, aquellos que portaban esas memorias. En ese sentido, comenzamos a pensar esos cuerpos como una forma de archivo. No solamente recordaban a Ximena: en sus gestos, silencios y formas de nombrarla todavía había algo de ese vínculo. Los afectos también producen huellas y nosotros intentamos seguirlas. Así se abrieron distintos caminos y trochas por donde transitar la pluridimensionalidad de los afectos.
FM: Como dije antes, son los que la sobreviven quienes pueden esbozarla. La Ximena era amiguera, creía en la conversación y en el compartir, una imagen recurrente en las entrevistas era ella sentada en algún lugar de la casa fumando, tomando café o té con canela. Ahí ocurrió la magia, en el diálogo, en el compartir sus obsesiones y fetiches, en el poema que estuvo atravesado y que pudo digerir al compartirlo con otro. Lo que no quita la simplicidad con la que habitaba, y que esas profundas conversaciones podrían transformarse fácilmente en escuchar música o reírse. Y si nos vamos a lo concreto, sus amistades fueron bastiones para su cotidianidad, le ayudaban con cosas directamente materiales. La apoyaban en los tiempos difíciles, le regalaban cigarros y café, le acompañaban de una forma super terrenal también. Por todo esto fue sensible, una carga emotiva super fuerte. La sensibilidad y empatía fueron fundamentales para poder entrar en los temas y que el diálogo abriera espacios liminales, lugares en donde la luz y la oscuridad lo eran todo. Sin entender eso posiblemente hubiéramos hecho un libro mucho más convencional. Fue gracias a la confianza y el amor de sus afectos que logramos abrir este mundo, retratar su ser con el mayor respeto y admiración del que fuimos capaces.

-¿Cuán vigente es la poesía de Ximena? ¿Qué lugar creen que ocupa y qué faltaría por descubrir?
RS: La poesía de Ximena está muy vigente, es una obra con múltiples capas y que creo que aún le falta mucho por difundirse/ leerse. Si bien Ximena Rivera tuvo algunas publicaciones en vida, el grueso de su obra fue compilado y publicado post mortem. En nuestra investigación encontramos materiales inéditos y algunos borradores que no son parte de la obra, o bien mutaron en la estructura de otros poemas publicados. Pero creo que aún hay una parte que quedó más bien oculta con su repentina muerte. Pero más allá de lo que no se publicó, creo que la poesía conocida de Ximena sigue entramando posibilidades. Hay un asunto con el ritmo y su voz que es muy poderoso. Ese creo que es el espacio dónde hay mayor posibilidad de apertura con su poesía. Dejarse habitar por esa voz, escucharla, asimilarla y entender que algunas palabras pueden activar realidades de las que no somos conscientes. Algo así como una llave, al menos así yo veo a Ximena, como una llave hacía otros puentes.
RG: La poesía de Ximena Rivera es puro misterio y futuro. En el libro comprendimos que su voz transita mundos y deja señales. En una entrevista que le realizó Silvia Murúa, disponible en YouTube, Ximena llamó a esa posibilidad “supralenguaje”. Nosotros tomamos esa idea como una posibilidad de lectura, sabiendo que el concepto excede nuestra propia propuesta. Publicamos un par de poemas inéditos, pero sabemos que hay más. Muchos de sus materiales quedaron dispersos después de su muerte. Eso sí, creemos que no todo debería ser transparentado. Hay asuntos y cosas que deben seguir descansando en la oscuridad que los cobija.
FM: La poesía de Ximena si bien es vigente, es una lectura de nicho. Son escritores y lectores cercanos a la poesía quienes han llegado a ella. En vida fue poco leída y más bien relegada a un margen, una figura poco conocida pero respetada por el medio. Es cuando las antologías, tanto la obra reunida como la obra completa son publicadas, que comienza el camino de la expansión.
Creo que Ximena es una poeta que cala, que uno no queda indiferente a ella, y si empiezas a meterte un poquito en su historia y legado, es aún más fascinante, o al menos se confirma ese fuego que inserta a su interlocutor. Como todo personaje que no estuvo en el medio de las luces es el tiempo el que determina su permanencia, pero también el acto mismo de la lectura y relectura de sus poemas son su persistencia máxima, su lucha encarnada al momento de persistir.
En el camino de la investigación recolectamos materiales, algunos fueron usados, otros quedaron en el camino, hay mucho aún por indagar y por descubrir. Siento que su persona está recién siendo rozada y sería importante que se siga investigando y leyendo.

-La visualidad es super importante en el libro. Las fotos tuyas Raúl, ¿qué relato quisieron construir con este dispositivo?
RS: Acá me voy a referir a dos corpus que son más bien expandidos de lo que se entiende por imágenes fotográficas. Por un lado, [la sección] “Surco: Huellas luminiscentes bajo tierra” es una activación concreta de la materia. Este rollo fotográfico estuvo meses enterrado bajo tierra en un umbral que asimiló parte de la investigación respecto a la muerte. Esas luminiscencias tienen su propio relato, allí no hay una dirección o una mirada consciente, ni siquiera una cámara fotográfica, es el encuentro desnudo con la tierra. Lo que allí surge es indeterminado pero se fija. Y otro material expandido en [la sección] “Resonancia” es una imagen técnica del sonido, es un espectrograma de frecuencia que se mimetiza. Aquí es donde se activan esos cruces y fronteras entre medios.
RG: En el libro está presente el archivo fotográfico y audiovisual de 2012, junto con las imágenes que realicé durante 2025. En cuanto a la fotografía, este medio permite dialogar con el espacio, el tiempo y la luz. Estas características singulares del medio fotográfico se acercan a varios de los problemas materiales e inmateriales que nos propusimos explorar en el proyecto. Entonces, las imágenes articularon su propio lenguaje, que a su vez dialoga con los otros materiales presentes en el libro.
Buscamos la sepultura de la poeta en el Cementerio N.º 3 de Playa Ancha, iluminamos la noche con el flash de la cámara y distintas sombras nos devolvieron la mirada. También, como parte de una práctica ritual y experimental, enterramos un rollo fotográfico bajo tierra durante cuatro meses, completamente ausente de luz. Pusimos a prueba el medio fotográfico análogo y este registró huellas de origen indeterminado, quedaron grabadas sobre la superficie fotosensible del negativo distintas señales lumínicas invisibles para el ojo humano.
FM: Las fotografías fueron lo primero que existió. Antes de pensar el dispositivo o el punto de vista estaba el archivo 2012. Mediante las derivas al cementerio y sus alrededores fueron apareciendo otras lecturas, otras miradas. La visualidad se expandió y comenzó a existir en paralelo como algo vivo.
El libro se articula como un fotolibro pero a diferencia de una estructura que solo tiene que ver en el montaje, acá las imágenes, tanto las fotografías como las resonancias visuales del sonido existen, siendo sus propias individualidades la suma que construyó una narrativa del todo. Una coexistencia de técnicas y posibles soluciones a las ideas que intentamos plasmar. Es un artilugio que en su totalidad y diferencia cumple un rol en el delinear una vida tan difícil de narrar pero que a su vez se termina narrando por sí sola, porque todo material esta dispuesto a esto, a una unidad que dibuje el espectro.

-¿Qué aspecto no conocido o nuevo está en la poesía inédita de Ximena que viene en este volumen?
RS: En uno de los capítulos del libro, hay dos remediaciones de poemas inéditos de Ximena Rivera. Hice un énfasis en el concepto de remediación desde la voz, porque son extractos que se rescataron desde grabaciones en cassette y material audiovisual, entonces hay un trabajo de modulación con la voz y las palabras, la respiración, el silencio. Acá no hay un manuscrito como tal, sino que es la propia Ximena declamando, entonces las decisiones de edición o corte versal se transforman en algo nuevo. Una manera de interpretar su voz, asimilarla desde la escucha. Eso creo que es particular en este libro, porque luego ese mismo trabajo de remediar se traslada a una invocación sonora, que es la manera en que enfrentamos los materiales más extraños del proyecto. Esos remanentes que parecen ser lugares crípticos pero de igual forma, son la contestación de Ximena y Valeria.
RG: A lo largo de la investigación reunimos varios materiales inéditos y decidimos publicar algunos poemas que pudimos verificar que eran de Ximena. Uno estaba contenido en los registros audiovisuales de 2012 y otros aparecieron en una grabación en cassette que nos cedió Lucy Oporto, quien fue amiga de Ximena. La grabación fue realizada durante un encuentro de poesía en la extinta Universidad ARCIS de Valparaíso, en 2005. Allí leen Ximena Rivera y Elvira Hernández. Esa voz espectral fue remediada al texto, buscando una posible composición. Entonces el poema existe y se abre. Se abre la voz, se abre el mundo y también el futuro de Ximena.
FM: Los dos poemas fueron hallazgos fortuitos. En el camino aparecieron diferentes materiales y documentos, partes del mapa que nos ayudaron a entender y construir un relato. Es a través de las entrevistas y el apego al tema que fuimos discerniendo de que era importante y a la vez coherente con la estructura del libro. Tampoco queríamos ponernos a armar una selección poética de Ximena. Esos poemas, como dice anteriormente Romina, fueron los que pudimos verificar y remediar, los que pudimos encarnar en el sentido del libro y su narrativa.
No sabría decir específicamente cuál es su aporte pero me gusta creer que todo lo encontrado amplifica una voz que estaba llena de espacios e ideas que quedaron lejos de la publicación y la crítica. Como un universo místico y magnético es capaz de adquirir caminos, incluso después de la muerte.
Casa de Reposo era el único texto póstumo que se encuentra publicado y espero que gestos como estos inspiren a encontrar esos resabios que quedan imantados en este plano.
Ximena no dejó posesiones ni herencias. Es en el gesto de la búsqueda, la conversación y la socialización de esa sombra, el seguir las pistas regadas dentro de cartas, papeles y documentos en computadores ajenos. Son esas pequeñas piezas las que quedan para seguir construyendo el puzzle que fue la Ximena.




