Ángela Davis: “Tenemos que poner fin a las prisiones, al capitalismo y al feminicidio aquí en México”

Ángela Davis es profesora, activista e ícono de los derechos civiles desde una perspectiva feminista, antirracista y antipunitivista. Actualmente se encuentra de visita en México, en el marco de la VIII Feria Internacional del Libro de las Universitarias y los Universitarios Filuni 2026 de la UNAM. Como actividad pública, participó del evento llamado “Diálogo magistral Abolición, feminismo, ¡ahora!”, donde presentó el libro “Abolición, Feminismo, ¡Ahora! Hacia El Fin Del Sistema Carcelario”, del que es coautora junto con Gina Dent, Erica R. Meiners y Beth E. Richie.
Sobre su visita a México, Ángela Davis comentó, “Antes que nada déjenme agradecerles a ustedes por venir esta noche a vernos. Estoy tratando de entender cómo podemos transicionar y lo que me gustaría decir es que me impresionó muchísimo la energía de acá y que es necesario canalizarla para generar un cambio real: poner fin a las prisiones, fin al capitalismo, fin al feminicidio aquí en México. De eso vamos a hablar esta noche”.
El panel contó con la participación de las autoras Ángela Davis y Gina Dent, acompañadas por Amneris Chaparro Martínez, directora del Centro de Investigaciones y Estudios de Género de la Universidad Nacional Autónoma de México, quien destacó los esfuerzos de contar con las dos activistas e intielectuales, “No hay ninguna institución perfecta, esta tampoco lo es – La UNAM –. Las identidades tampoco lo son. El hecho de que estamos aquí el día de hoy es la suma de muchos esfuerzos, mucha gente que ha permitido que Ángela y Gina nos acompañen” explicó.
La presentación del evento estuvo a cargo de la escritora Rosa Beltrán, Coordinadora de Difusión Cultural de la UNAM, quién destaco la valiosa contribución de la obra al pensamiento crítico feminista para reflexionar desde América Latina, “Aquí creemos firmemente que el mayor impulso de la academia está en generar conocimiento, construido desde el diálogo, el compromiso ético, la férrea voluntad de intervenir en la esfera pública y transformarla, pero también de pensar en nuestro momento histórico. La praxis de Angela Davis analiza las mayores crisis sistémicas, como el capitalismo, para demostrarnos que el racismo o la violencia de estado no pueden entenderse de forma aislada”.
El libro traducido al español y coeditado por U-Tópicas, el Centro de Investigaciones y Estudios de Género y Dirección General de Publicaciones y Fomento Editorial de la UNAM, interpreta plenamente las urgencias de nuestros territorios, «traza un mapa esperanzador para las luchas emancipatorias contemporáneas y lanza un llamado urgente a la acción», indica el descriptor del libro. Además, resalta que su lectura es vital ante fenómenos crecientes como «la militarización de la seguridad pública, el rampante repudio a la migración, la infiltración del punitivismo en nuestros movimientos y el resurgimiento del autoritarismo».

Sobre el origen del libro Gina Dent, profesora asociada de estudios feministas en la Universidad de California, Santa Cruz, explica que el proceso fue difícil porque debieron superar sus voces y opiniones individuales, discutir cada párrafo y construir una voz común. Esa práctica se convirtió en una metáfora del trabajo comunitario y las preparó para continuar su proyecto feminista abolicionista, “Le pusimos discusión, luchamos por cada párrafo para reflejar lo más posible lo que cada una de nosotras quería decir. Creo que esa práctica la llevamos de una manera tan amorosa, que se refleja en el libro, y ha sido difícil, pero al mismo tiempo inspirador”. Señaló Gina Dent quien es una defensora de los Derechos Humanos y un referente en el movimiento abolicionista carcelario.
En el prefacio para esta edición las autoras explican además su motivación por esta edición mexicana “Nos entusiasma de manera especial que se publique una edición en español del libro en México; no tanto porque nos sintamos en la obligación de ofrecer lecciones desde la experiencia estadounidense, sino más bien porque aquí, en Estados Unidos, necesitamos con urgencia aprender de, y participar en, conversaciones transfronterizas y hemisféricas más amplias sobre el activismo y las teorías del feminismo abolicionista”.
El feminismo abolicionista se encuentra en el centro de esta reflexión. La propuesta exige pensar profundamente las conexiones entre racismo, colonialismo, esclavitud y capitalismo racial, y utilizar todos los medios disponibles para avanzar hacia la liberación. Angela Davis, reflexionó al respecto, “Cuánto nos ha tomado entender que tenemos que oponernos al racismo. Todavía vivimos con las consecuencias de la esclavitud. En un lugar como México, la esclavitud es el colonialismo, es el capitalismo racial. Ante ello el feminismo abolicionista nos interpela, nos empuja a utilizar todos los medios a nuestra disposición para avanzar hacia adelante, para entender, a la medida de nuestra capacidad, qué pasa en este planeta, ¿cómo podemos liberarnos de las personas ricas, de las capitalistas, billonarias, trillonarias? ¿cómo nos libramos de estas personas? Yo creo que el feminismo abolicionista es una manera revolucionaria de pensar y de hacer activismo. Es una revolución para derrotar al capitalismo, al colonialismo”.
El espacio también estuvo marcado por la protesta estudiantil, quienes denunciaron los casos de violencia y feminicidio que se han suscitado tanto dentro como fuera de la casa de estudios, “Exigimos a las autoridades competentes esclarecer cada una de las muertes, investigar las responsabilidades y hacer públicas las respuestas. No queremos reducir la injusticia por esta situación, a cambiar funcionarios, porque esto no está resolviendo el problema de raíz. Invitamos a plantearnos qué clase de justicia queremos construir si aceptamos que para castigar a alguien primero tenemos que aceptar que deje de ser visible para nosotras. Rosa, Vanessa, Viridiana, María Elena, Mónica, Valeria, Diana Laura, son las mujeres que han muerto en estos últimos meses”, fue parte del comunicado leído durante el evento.
“Abolición, Feminismo, Ahora”
El libro fue escrito y publicado en un momento histórico de profunda convulsión social y sanitaria. Surge en el contexto posterior al verano de 2020, marcado por los levantamientos masivos globales contra la brutalidad policial y el racismo sistémico impulsados por los asesinatos de George Floyd y Breonna Taylor en Estados Unidos. Simultáneamente, la pandemia de COVID-19 había puesto en evidencia las profundas desigualdades del capitalismo global.
La obra es una respuesta teórica y práctica al auge del «feminismo carcelario». Por el otro, se trata de décadas de trabajo de base organizativo liderado por mujeres negras, indígenas y disidencias sexuales quienes han advertido que el sistema penal es, en sí mismo, un perpetrador masivo de violencia contra sus comunidades. Al respecto, Gina Dent explicó, “No podemos usar las prisiones para resolver los problemas de género que existen. Este nunca ha sido el feminismo abolicionista. No podemos ignorar a quienes sufren las violencias y los daños producidos. Lo que hacemos es redefinir la seguridad y nos alejamos del monopolio de seguridad del Estado policial y que el Estado carcelario ha creado. El feminismo abolicionista, es lo más feminista que existe”. Las autoras escribieron este texto con la urgencia de evitar que las luchas feministas sigan fortaleciendo al Estado punitivo.
“Abolición, Feminismo, Ahora”, es un manifiesto político, al mismo tiempo que una genealogía de la lucha social y un llamado a la acción. La premisa central de la obra es que el abolicionismo –la lucha por desmantelar las cárceles y la policía– y el feminismo deben estar intrínsecamente unidos; son incompatibles el uno sin el otro.

A lo largo del libro, Davis y sus coautoras argumentan que no es posible erradicar la violencia machista o sexual apoyándose en las mismas instituciones que ejercen violencia racial y de género contra las comunidades marginadas, “La abolición requiere cambios profundos respecto a cómo nos organizamos para luchar en contra de la opresión y qué hacemos para crear el mundo que queremos. Desde nuestro punto de vista el feminismo ofrece un mapa político e ideológico para orientar este trabajo”, explican en el libro.
Finalmente Ángela Davis, hizo un llamado a trascender a la mirada sectorizada de los nacionalismos, en primer lugar con Palestina y el genocidio que actualmente está siendo perpetrado por parte de Israel, la OTAN y Estados Unidos. En esa misma línea se posicionó en contra de la idea de entender a Estados Unidos como un sinónimo de América, reivindicado la necesidad de activar por todas las vías posibles la solidaridad internacionalista, “El internacionalismo fue lo que me sacó a mí de la cárcel. Vivimos un contexto de fascimo in fraganti y en mi caso me he resistido a decir que soy “americana”, pero al mismo tiempo quiero que me llamen “americana”, porque eso quiere decir que voy a poder ver a alguien de otro país como mi líder. Puedo ver a alguien como Marielle Franco en Brasil, como alguien que ha luchado por aquel lado del hemisferio; también las luchas que hay en México, así también las luchas que tenemos en Estados Unidos”, concluyó la activista.
Sobre Ángela Davis
Davis nació y creció en Birmingham, Alabama, en un barrio conocido como “Dynamite Hill” por los atentados terroristas del Ku Klux Klan contra casas, escuelas, comercios y vehículos de la población afrodescendiente. Ante esa violencia, la comunidad organizó formas de resistencia civil y construyó muros para protegerse. Más tarde, su familia se mudó a California.
Su educación estuvo marcada por la defensa de los derechos civiles y contra la represión. Durante su juventud, Davis apoyó a los Black Panthers mediante marchas, discursos y otras actividades de solidaridad, aunque no fue integrante formal del grupo.
Persecución, arresto y juicio
Su caso se vinculó con los “hermanos Soledad”, tres hombres afrodescendientes encarcelados y acusados de matar a un guardia. Durante el juicio, Jonathan Jackson, hermano de uno de ellos, tomó rehenes, lo que desencadenó un tiroteo con varias muertes. Las armas utilizadas estaban registradas a nombre de Davis, quien las había comprado para defenderse y ocasionalmente las prestaba.
El FBI la acusó de conspiración y la incluyó entre las personas más buscadas; Davis huyó, fue arrestada y permaneció 17 meses en prisión preventiva. La campaña “Free Angela” impulsó manifestaciones nacionales. John Lennon y Yoko Ono grabaron la canción “Angela” y destinaron sus ganancias a su defensa. Finalmente, el juez concluyó que no había participado y ordenó su liberación.
Mujeres, raza y clase
Esta experiencia de opresión y persecución estatal –estuvo entre las 10 personas más buscadas por el FBI– fue la base de su pensamiento quedaría plasmado en “Mujeres, raza y clase” publicado en 1981 y, posteriormente, en sus obras sobre el abolicionismo penal. Este libro se convirtió en un texto fundamental para el desarrollo de un pensamiento crítico situado. Aunque el término interseccionalidad fue acuñado en 1989 por la jurista Kimberlé Crenshaw, la obra de Davis fue la primera en demostrar con rigor histórico que no se puede luchar contra el sexismo sin luchar también contra el racismo y el capitalismo. Demostró que las opresiones se entrelazan y potencian.




